dissabte, 29 d’octubre de 2011

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 4 (1)


Cap. 4: Sacrificios (parte 1)


Kaoru había necesitado el ciento veinte por cien de su valentía para tomar su decisión, el doscientos por cien para abrir el portal que le conduciría al otro mundo, y el mil por cien más no parece suficiente para decidirse a reintroducirse entre las ramas espinosas del arbusto que la trasformaron la primera vez.

Acompañada por una comitiva de solícitos horrores, asombrados por la iniciativa que salvaría a su mundo, quiso descender a la cámaras secreta bajo el arbusto, previo a entregarse a su futuro.

Sólo había una cámara, enorme, ocupada casi por completo por el gigantesco cuerpo de Meshia, incorrupto, pero con evidentes signos de desgaste. O, en este caso, de consumición. Cientos o miles de tallos blancuzcos se introducían en él y bombeaban hacia arriba la materia semilicuada que fuera el cuerpo de la Reina, que así continuava nutriendo a sus hijos a través de la vegetación espinosa propia de este mundo.

El inmenso cadáver tenía una parte del cráneo destrozado. Se habían visto obligados a hacerlo para poder incar en el cerebro el tallo único que suministra al arbusto espinoso que está esperando abrazar a Kaoru.

Consciente de que Meshia era el sustento de este mundo, Kiva mandó construir la cámara para albergar a su cuerpo hechizado. La Reina, incluso inconsciente, se autoproveía de la energía que necesitaba, por lo que no requería de mantenimiento alguno. Un ser extraordinario. Sólo después de su muerte, tras ser reintroducida en la cámara, empezó a consumirse, aunque no a corromperse. Sólo después de muerta dejó de concebir y dar a luz a los hijos de Kiva, y muchos quedaron abortados por el suceso. Y sólo su muerte trajo el desequilibrio a su mundo.

Y aquí está Kaoru ahora, lista para tomar el relevo.

¿Tener hijos horrores también entra en el lote? Ella no había contado con ésto. Por fortuna, ya no hay un macho adecuado para realizar tal función. O éso espera.

Sus recuerdos prestados la remontaron mucho más atrás en el tiempo, antes de Kiva, cuando Meshia había tomado parte activa en la procreación. Los padres fueron machos Bariri a los que ella había diseñado para este propósito, e hizo lo que quiso con los embriones y fetos. Ni siquiera los horrores sabían que a menudo fueron alimentados con los restos de sus congéneres que resultaron experimentos fallidos. Kaoru tuvo una arcada. La perversa creatividad de Meshia había sido la causa de tanta variedad de atributos entre los horrores.

Incluso mucho antes, los Bariri fueron el producto de varias razas fracasadas, todas las cuales fueron fruto de los múltiples experimentos que Meshia hizo con los habitantes originarios de este mundo, hasta exterminarlos.

En un rincón había cadáveres humanos. Los horrores le explicaron que habían hecho pruebas con mujeres embarazadas, con la esperanza de que alguna aceptase la sangre de Meshia, pero todas murieron entre las ramas del arbusto espinoso. Kaoru es única.

Ella miró el tallo que se clavaba en el cerebro con el corazón desbocado, combatiendo con todas sus fuerzas su apremio por huir. Se apoyó en la cabeza de su predecesora cuando vio que su ánimo flaqueaba. Ya no había marcha atrás. El portal del templo sólo se abre desde el otro lado, y los horrores no iban a dejarla escapar. Está atrapada. Ella misma entró en la trampa a sabiendas. ¿Por qué ahora es incapaz de recordar las muy buenas razones que la indujeron a dar semejante paso?

Buscó culpables. El anónimo hombre que se la llevó del hospital y le proporcionó paz suficiente para tomar la decisión, aunque en ningún momento él le hubiese sugerido ninguna acción en concreto.

Recordó que, mientras se aterrorizaba con lo que su corazón le decía que debía hacer, con su guardián al otro lado de la puerta, uno de los Seres Luminosos que se llevaron a Meshia para siempre apareció frente a ella.

Primero, el ser le hizo analizar sus sentimientos, y luego la propuesta que emanaba de su interior. Entre llantos, rebeliones e insultos, Kaoru logró deducir que si no aceptaba su propia propuesta, la humanidad sería exterminada y sustituída por horrores. Estos, a pesar de su prolongada esperanza de vida –unos cuatrocientos años– acabarían también extinguiéndose al no poder criar a su prole.

Pero el Ser Luminoso, uno de los que en otro tiempo fuera miembro de la especie que Meshia usó para sus horrendas manipulaciones, guió su mente entre los recovecos de sus recuerdos hasta que la hizo descubrir otras razones, incluso mejores que ésas.

Para bien o para mal, los horrores eran los descendientes de los primitivos habitantes de éste mundo. Meshia les había arrebatado su libre albedrío, y al hacerlo, los condenó. Según El, estos desdichados seres pueden ser liberados y reincorporados a la corriente cósmica con un programa a largo plazo cuidadosamente estudiado, pero primero tienen que sobrevivir. Además, su mezcla con la humanidad complicaría el plan hasta lo indecible, al involucrar a la especie causante del desatino (Meshia fue humana en su origen) y el peso de su inmensa transgresión imposibilitaría a la humanidad para liberarse a sí misma.

Cierto, añadió el Ser Luminoso, la humanidad se ha buscado este destino, pero los horrores no. Además, los humanos están empezando a pensar en algo más que en sí mismos, proceso que para la mayoría sería abortado por la invasión inminente. Una pena.

La comprensión de todo ésto provocó un llanto intenso en Kaoru, que ella sabía que era su despedida del mundo que conocía.

Así, con el recuerdo recuperado, la joven reencuentra la fuerza que le había permitido tomar su decisión, y se endereza.

Los horrores que la acompañan la observan con interés. Siente lo que ellos sienten: si ella se arrepiente, peor. Seres condenados a no sentir jamás ni un ápice de bondad, ni de felicidad, por obra de un ser abominable. Ella se apresta a recoger el testigo, con la repugnancia horadando su cuerpo, y sin embargo, de algún modo sabe que ha nacido para ésto. Y no debe preguntarse por qué es así, ahora no, por si volvieran a fallarle las fuerzas.

Debe apresurarse, antes de que...

Ahora, escoltada por una guardia de horrores, y observada por varios miles de ellos por tierra y aire, contempla al ominoso y pálido arbusto. La agresión de sus espinas es larga y profunda, ella recuerda bien el dolor que sintió la primera vez.

Algo la distrae. Uno de los horrores de su escolta desconfía de ella cuando se convierta en la Reina. Los humanos son inestables y teme que ella pueda tener arranques de bondad. ¿Cómo podrían ellos soportarlo? El sabe que sólo así lograrán sobrevivir, pero teme los cambios que puedan producirse. Un horror lúcido, juzga Kaoru, y un posible enemigo. No. El sabe que serán impotentes para evitar cualquier cosa que a ella se le antoje.

Kaoru advierte más pensamientos que le llegan, los cuales no había captado antes porque estaba demasiado centrada en sí misma. Consideraciones sobre cómo educar a una reina humana; quienes serán los elegidos para convertirse en reproductores; ¿quedarán ellos exiliados cuando nazca una nueva raza, como hizo Kiva? Lo tienen claro, ironiza para sí la joven, será la Reina y hará lo que quiera. No puede aparentar debilidad ante ellos. Pero, como mostrarles gran firmeza evitando la imposición agresiva, es algo que aún no sabe.

Con una profunda inspiración, y aún con algunas lágrimas en los ojos, vuelve a concentrarse en lo que debe hacer, antes de que sus acompañantes se impacienten.

No sabe qué fuerza la hace andar hacia el arbusto espinoso a pesar de su terror, pero paso a paso, avanza hacia su destino.

dissabte, 22 d’octubre de 2011

GARO fanfic - A survival affair, 3 (3)

 
Cap. 3: Deciding the future (Part 3)


Three meals, twenty-four hours.

In her second day of isolation, Kaoru has achieved soothe her mind enough to think really. Exhausted because walking in circles, ascending to and descending from the altar just to watch the light switching on and off; exhausted of pounding on the door to call the attention of her guardian, and mourning because now she can do something, shw does not want, or does not dare to take decisions. Because of it, she achieves to sleep several hours.

When the anonimous guardian returns and puts in front of her a bowl of rice, another of steaming miso and a liter bottle of water, she says to want asking him a question. He sits forward and listens.

“It looks like, now, all the karma of humanity falls over. Have the Makai Knights failed in their task?”

“Achieving it for thousands of years, a failure?”

“But now ...”

“Perhaps our taking responsabilities by our actions might not be delayed else, because our purification is needed, and Heaven awaits. If so, the Makai Knights have finished their work”.

No, Kaoru thinks, they are putting ready war.

“You are worried about your husband”. Her guardian smiles sympathetically, but his voice is firm. “He, you, me, everyone, have committed offenses against the Cosmic Law, some ones more serious than others, but all them must be transmuted”.

“I mean that ... they have not completed their mission. Quite the contrary”.

“I understand they might believe the time has come to offer the ultimate sacrifice for the sake of their protégés. But that will not change anything. Plus, it could even exacerbate it. They may no longer be simple Makai Knights to become butchers, whose mission is to kill as efficiently as possible”.

“But Knights usually do not kill horrors. Only seal them to send them back toward their world!”

“You know it is not always like this. And from now onward it will be imperative to kill, do not you think?”

A protest rises from the you woman’s heart. She puts her feelings in order before going on”.

“But the horrors are ... not innocent, but ...”

“Yes, they are innocent. And you know it. They never could choose to be different than they are”.

Some tears cloud Kaoru’s vision.

“So, we have no the right to defend ourselves?”

And that is not the only thing that haunts her. Actually, the world seems to have come to the end. Even if Kouga had not killed Meshia the very first time, she would have also been the mistress of the world. Horrors were to rule in anyway. There is no an escape.

As his partner has not answered her question, she herself responds.

“If we must die, better fighting”.

The man sighs.

“Yes. But it is a shame that human beings always have found the enemy outside, and not inside themselves. Yes, Kaoru, we will die fighting, but fighting against which is horror within us. This is the real war, and no one else!”

Silence. Some soft sobs are all that it is heard. Until he continues.

“But if, as usual, we got the wrong enemy, fear, hatred, pride and selfishness that will be generated by this tension will grow our lower self. Then, more and more portals between both worlds will open in order to ... supply us ... properly. You know that horrors feel attracted to humans in the same frequency. And, soon, the world will become a living hell”.

More tears, accompanied by a nod. The end of the world is here. No consolation to believe that Heaven comes afterwards.

*   *   *

An overwhelmed with self-reproach Kouga, with Jabi, reaches the Temple of Darkness. She has realized his inner conflict and watches him stomping gait, his eyes fixed on the dark and cubic structure. The more troubled he is, more determined he looks to violate his own ethics. No, it is not a reaction against his altruistic self. He does not know allowing himself to doubt. Fate is hard enough to him, why is he committed to punish himself? Jabi does not know neither how to help him nor how to stop him.

It was not easy getting here. Several horrors appeared along the way, which identified them as Makai people and attacked them. The magic path collapsed halfway and they had to use conventional transport. The bullet train they were traveling was stopped for a couple of hours, because the one preceded had broken down and blocked the railway. They were stopped and distracted several times: a disguised Bariri rushed toward them thinking they were to steal its meal (a normal horror ). Some gardeners shortstopped  the way while carried on a truck some pieces of some diseased trees that were knocked down. An unprecedented collision between two buses which forced them to help the injured people (luckily there were no serious injuries). A shootout among policemen and yakuzas ... It was as if something or someone wanted to prevent them from going on. Nearly four days after the disappearance of Kaoru, they reached their goal.

They come into the cubic mass, swift going to the altar room. Beside the entrance there is a tatami, a gas stove, a bag containing empty plastic bottles of water, a pot, and a few bowls. Strange place to camp, who else could know about this temple?

They open the door suddenly to surprise whoever it is. Nobody. A futon on the floor, and above it, a sealed envelope. Kouga’s name on it. Kaoru’s letter. He sighs a bit relieved. And he opens it.

Jabi watches his face as he read. Eager interest from the beginning, his eyes open more than usual, and finally drops, hes knees buckling, and sitting on his heels, staring and staring at the paper, as unwilling to believe whatever it is written there .

“What?”

He only  feels strength enough to lift his hand lightly and to give the paper to her. After reading it, she just puts her hand on his shoulder in silent solidarity.

diumenge, 24 de juliol de 2011

GARO FANFIC - Cuestión de supervivencia, 3 (3)


 
Cap. 3: Decidiendo el futuro (parte 3)


Cada tres comidas, veinticuatro horas.

Durante su segundo día de aislamiento Kaoru ha logrado sosegar su mente lo suficiente para empezar a pensar de verdad. Agotada de andar en círculos, de subir y bajar del altar para ver la luz que se enciende, de aporrear la puerta para llamar la atención de su guardián, y de llorar porque ahora que puede hacerlo, no quiere –o no se atreve– a tomar decisiones, logra dormir varias horas seguidas.

Cuando el anónimo guardián regresa y deposita frente a ella un cuenco de arroz, otro de humeante miso y una botella de litro de agua, ella declara querer hacerle una pregunta. El se sienta delante y escucha.

–Parece como si ahora todo el karma de la humanidad nos cayera encima. ¿Han fracasado los Caballeros Makai en su cometido?

–Lograrlo durante miles de años, ¿es un fracaso?

–Pero ahora...

–Quizá no pueda retrasarse más nuestra toma de responsabilidad por nuestras acciones, ni nuestra purificación necesaria, pues el cielo nos espera. Si es así, los Caballeros Makai han terminado su trabajo.

No, piensa Kaoru, se están preparando para una guerra.

–Está preocupada por su marido. –Su guardián sonríe con franca simpatía, pero su voz es firme–. El, usted, yo, todos, hemos cometido faltas contra el orden cósmico, unas más graves que otras, pero todas deben ser transmutadas.

–Lo que quiero decir es que... ellos no han dado su misión por finalizada. Muy al contrario.

–Entiendo que ellos crean que ha llegado el momento de, quizá, ofrecer el máximo sacrificio en aras de sus protegidos.  Pero éso no cambiará nada, y hasta podría agravarlo. Pueden dejar de ser Caballeros Makai para convertirse en simples carniceros, cuya misión es matar con la mayor eficacia posible.

–Pero los Caballeros no suelen matar horrores. ¡Sólo los sellan para poder enviarlos de vuelta a su mundo!

–Usted sabe que ésto no es siempre así. Y a partir de ahora, matarlos será imperativo, ¿no le parece?

Una protesta se levanta en el corazón de la joven. Pone sus sentimientos en orden antes de continuar.

–Pero los horrorres son... no inocentes, pero...

–Sí, son inocentes, y usted lo sabe. Ellos nunca pudieron elegir ser distintos de lo que son.

Las lágrimas nublan la visión de Kaoru.

–Entonces, ¿no tenemos derecho a defendernos?

Y no es éso lo único que la atormenta. Realmente, el mundo parece haber llegado a su final. Incluso si Koga no hubiese “matado” a Meshia la primera vez, ella habría sido igualmente la dueña del mundo. Los horrores iban a gobernar de cualquier manera. No hay escapatoria.

Como su interlocutor no ha contestado a su pregunta, ella misma responde.

–Si tenemos que morir, mejor que sea luchando.

El hombre suspira.

–Sí. Pero es una pena que el ser humano simpre haya visto al enemigo fuera de sí mismo, y no en su propio ser. Sí, Kaoru, tendremos que morir luchando, pero luchando contra lo que hay de horror en nosotros mismos. ¡Esta es la verdadera guerra, y ninguna otra!

Silencio. Unos suaves sollozos son lo único que se oye. Hasta que él prosigue.

–Pero si, como de costumbre, nos equivocamos de enemigo, el miedo, el odio, el orgullo y el egoismo que serán generados por esta tensión hará crecer a nuestro yo inferior. Entonces se abrirán más y más las portales entre ambos mundos para poder... suministrarnos... adecuadamente. Ya sabes que los horrores se sienten atraídos por los humanos en su misma frecuencia. Y muy pronto el mundo se convertirá en un verdadero infierno.

Más sollozos, acompañados por un asentimiento. El fin del mundo ya está aquí. No consuela creer que a continuación viene el cielo.

*     *     *

Un Koga abrumado por el autoreproche llega, acompañado de Jabi, al Templo de las Tinieblas. Ella se ha dado cuenta de su conflicto interno y lo observa andar pisando fuerte, su mirada fija en la cúbica y oscura estructura. Cuanto más atormentado está, más decidido parece a contravenir su propia ética. No, no es una reacción contra su yo altruista. No sabe permitirse dudar. El destino ya es suficiente duro con él, ¿por qué se empeña en castigarse así? Jabi no sabe cómo ayudarlo, ni cómo detenerlo.

No ha sido fácil llegar hasta aquí. Aparecieron varios horrores por el camino, que los identificaron como “personal Makai” y los atacaron. La senda mágica se colapsó a medio camino y tuvieron que usar transportes convencionales. El tren bala en el que viajaban se detuvo un par de horas porque el que les precedió se había averiado y bloqueado la vía. Fueron parados y distraidos varias veces más: un Bariri disfrazado los acometió pensando que le disputaban su comida (un horror “normal”); jardineros cortándoles el camino mientras cargaban en un camión trozos de árboles enfermos que habían derribado; un inaudito choque entre dos autobuses que los obligó a ayudar a los accidentados (afotunadamente, sin heridos graves); un tiroteo entre policías y yakuzas... Era como si algo o alguien quisiese impedir que continuaran. Casi cuatro días después de la desaparición de Kaoru, alcanzaron su objetivo.

Penetran en la cúbica mole, dirigiéndose raudos a la sala del altar. Junto a la puerta de entrada hay un tatami, un hornillo a gas, una bolsa conteniendo botellas de agua de plástico vacías, un puchero y algunos pocos cuencos. Extraño lugar para acampar, ¿quién más puede conocer este templo?

Abren la puerta bruscamente para sorprender a quienquiera que sea. Nadie. Un futón en el suelo, y encima de él, un sobre cerrado. Con el nombre de Koga escrito. Es la letra de Kaoru. El suspira algo aliviado. Lo abre.

Jabi observa su rostro mientras lee la carta. Al interés ansioso del principio, le sucede la apertura más de lo normal de sus ojos, para terminar fallándole las rodillas y cayendo sentado sobre sus talones, con la mirada fija en el papel, como si no quisiese creer lo que quiera que estuviese escrito allí.

–¿Qué sucede?

El solo tiene fuerzas para levantar ligeramente la mano y ofrecerle el papel. Tras leerla, a ella sólo se le ocurre ponerle la mano sobre el hombro, en silenciosa solidaridad.

diumenge, 10 de juliol de 2011

GARO fanfic - A survival affair, 3(2)


Chap. 3: Deciding the future (part 2)


In Kantai, the high priestess Garai, Jabi and Tsubasa do not feel easy to contain Kouga, who has come to ask for help. He is beside of himself, he knows, but contrary to his nature, he does not want to regain control. So, he does not need to face his failure in protecting Kaoru. Again.

As it is impossible to talk to him, Tsubasa chooses to hit him unexpectedly and strongly on his back with the flat side of his weapon, throwing him forward, and hi collapses on the table. The attacked one can only shout betrayer! when he is pinned between the surface of the table and his weapon, which is pointed to his neck. And before he can think how to escape, Jabi throws to his head the cold water from a bucket. This makes him quiet.

Then, soaked and silent, he sits on a stool and pretend to hear what they say, as the turmoil that has gone from the outside is installed within his heart. A whirlwind of self-reproach. And the repentance for the unworthy show just offered to his peers. He realizes he could not think clearly until focusing his attention on something.

Kaoru.

He is going to the world of horrors, before those monsters get too far with their plans. He will use all his resources to release her. He has the horse Goten, with its wings (given by her), his hipertransformable Garoken, and he will manage to force the conversion of Garo up to the power given by the White Night. He does not know how, but he will.

“Jabi”, he speaks at last, “open up the Temple of Darkness”.

“Are you going alone?” the elder Garai gets involved.

"Yes, if necessary”.

“Have you even thought that we all need you in this world urgently?” Jabi adds, with no a true intention to be scathing.

Kouga does not look at her to keep his guiltiness to himself. He only manages to talk driven by his pain.

"I have to”.

Garai shakes her head slightly and mumbling:

"This is not right ...”

The accused has just heard it, but enough to increase his self-censorship until it hurts too much, and begins to fear that if they keep making comments like this his resolution could fail. His oath is to all mankind, not just one person, but he can not lose Kaoru, now.

diumenge, 8 de maig de 2011

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 3 (2)

 
Cap. 3: Decidiendo el futuro (parte 2)

En Kantai, la gran sacerdotisa Garai, Jabi y Tsubasa no lo tienen nada fácil para contener a Koga, que ha venido a pedir su ayuda. Está fuera de sí, él lo sabe, pero contrariamente a su naturaleza, no quiere recuperar el control. Así no tiene que enfrentarse a su fracaso en proteger a Kaoru. Otra vez.

Al ser imposible hablar con él, Tsubasa opta por golpearle fuerte y de improviso en la espalda con el lado liso de su arma, lanzándolo hacia delante y derrumbándolo sobre la mesa. El agredido sólo puede gritarle “¡traidor!” al que lo tiene inmovilizado entre la superficie de la mesa y su arma, la cual le apunta a la nuca. Y antes de que puediera idear la forma de liberarse, Jabi le arroja a la cabeza la fría agua de un cubo. Ésto lo calma.

Después, empapado y taciturno, se sienta en un taburete y simula escuchar lo que le dicen, mientras el torbellino que ha desaparecido en el exterior se instala en su corazón. Un torbellino de autoreproche. Y de arrepentimiento por el espectáculo indigno que acaba de ofrecer a sus compañeros. Se da cuenta que no podrá pensar con claridad hasta que concentre sus atención en algo.

Kaoru.

Irá al mundo de los horrores. Y tiene que ser ahora, antes de que los monstruos lleguen demasiado lejos con sus planes. Usará todos sus recursos para liberarla. Cuenta con el caballo Maten, con sus alas (las que le dio ella), su espada hipertransformable, y se las arreglará para forzar la conversión de Garo hasta alcanzar el poder que le diera la Noche Blanca. No sabe cómo, pero lo hará.

–Jabi –habla por fin–, ábreme el Templo de las Tinieblas.

–¿Vas a ir solo? –interviene la anciana Garai.

–Sí, si es necesario.

–¿Has pensado siquiera en que se te necesita en este mundo con urgencia? –añade Jabi, sin verdadera intención de ser mordaz.

Koga no la mira para que no vea su culpabilidad. Sólo acierta a hablar impulsado por su dolor.

–Tengo que hacerlo.

Garai sacude su cabeza levemente, mientras murmura:

–Esto no está bien...

El imputado apenas la ha oído, aunque lo suficiente como para incrementar su autocensura hasta el punto que le duele demasiado, y empieza a temer que si siguen haciendo comentarios de este tipo su resolución flaquee. Su juramento es con toda la Humanidad, no sólo con una persona, pero no puede perder a Kaoru ahora.

diumenge, 1 de maig de 2011

GARO Fanfic - A survival affair, 3 (1)

  
Chap. 3: Deciding the future (part 1)


When Kaoru wakes up, it is dark. She remembers Dr. Shimizu asked she to get out from bed and... nothing else. But, perhaps it was not him. Oh, no ... Did horrors kidnap her at last? It was a bad idea, leaving home. Oh no, oh no, please ...

“I am glad that you have regained consciousness”.

In spite of this gentle man's voice, its resonance inside this quiet, dark place, speeds up her heart. Maybe it's a horror. With her trembling voice, she says:

“Who are you?”

A small fire lights somewhere nearby. Whoever has it in his hand approaches slowly to stand in front of her, and ducks until her level. It illuminates a calm face with a hint of a smile.

"My name is not important, but what you have to do it is. Very much”.

For some reason she does not understand, she feels safe in his presence.

"Then, you are not a horror”.

"Of course not. I thought you distinguish perfectly the horrors”.

“What are you?”

"I am a servant of humanity”.

“A Makai Knight?”

“Absolutely not”.

The man sits on the floor in front of her and lets the container with the fire, strangely blue, between both of them.

“Makai Knights have the task to slow the fall of the biggest of karma upon the human beings, with the hope that they will learn to sublimate it through their individual transformation. The mission of people like me is to take advantage of this opportunity gained by the Knights as much as possible”.

"Are you Spiritual Masters?”

“At all! Just Their disciples. The Masters were freed from their human body. We, the reincarnated, are responsible for getting ourselves free ... Although the Masters instruct us how to do it, and help us”.

Kaoru has the feeling of entering into an unknown territory, and she is not sure she wanted to go ahead”.

“What do I have to do with you all?”

A broad smile banishes some shadows from that face faintly lit by the fire.

“Come on! To deceive yourself will not do any good, neither you nor anyone else”.

As he speaks Kaoru realizes that, indeed, she is deceiving herself. After all she is willing to do anything to avoid the disaster that is coming upon everybody.

“What I can do?”

“I do not know. But you do”.

“Ha!” Her sarcasm does not seem to impress her enigmatic partner. “If I knew I wouldn’t be so ... so much worried”.

"Each one of us gets imprinted in his or her heart that we must do to fulfill our sacred mission. If we avoid it, we suffer, and our environment reflects our inner state. That is the world: a large mirror. And, when our inside and our outside seem to be mad, we must stay away to see clearly and make the best decision”.

“Am I mad?”

"At least, you feel too pressured to be able to decide something, am I right?”

He is not wrong, Kaoru recognizes for herself. Many journalists in the front of her hourse, eager to get something that excites the emotions of their audience and readers. The doctor and his coldness, just interested in getting into a laboratory, then surely to publish his findings and make a name in the scientific community. The horrors, decided put her on Meshia’s thorne again. Kouga, torn between his own mission of service and protecting her. The world being invaded by the horrors. And her own conscience, screaming to do something.

The anonymous man in front of her watches benevolently.

"You are here to temporarily forget all the pressure, and focus only to consider how to offer a better service”.

A shock speeds Kaoru’s heart once again. Only for a microsecond, she has glimpsed what she knew she could and should do, but it's gone, quickly, without no trace left, her cheeks burning. And a good scare.

The man is right: she has the answer. Although she is not sure she wanted to see it again.

“Why did you notice me?” she says, trying to distract her mind from her dangerous thoughts. “No doubt there will be people who can do more than me”.

"There are very few with your experiences”.

This man knows more than she wanted. He nods.

“And none with your very peculiar characteristics and knowledges”.

He knows everything! Kaoru is crestfallen.

"Your point of view is unique, Kaoru," he adds, “so, it should be given the opportunity to come out and to show itself”. He gets up. “I am leaving you alone. Keep the fire. I will be outside and bring you food and water twice a day. Ah.” He goes towards the door that is profiled in the dark, picks something up and comes closer again. “Take this”.

It is a futon, simple and clean. She looks at the man.

“Am I going to stay here overnight?”

"One night, some days, I can not tell. But, I will be out there and watch over you”.

After saying it, he gets out and closes the door, giving her a sense of she has been locked up forever.

dissabte, 16 d’abril de 2011

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 3 (1)

 

Cap. 3: Decidiendo el futuro (parte 1)


Cuado Kaoru despierta, todo está oscuro. Recuerda que el doctor Shimizu la hizo salir de la cama y... nada más. Pero quizá no era él. Oh, no... ¿la habrán secuestrado por fin los horrores? Fue una mala idea salir de casa, a fin de cuentas. No, no, por favor...

–Me alegra que ya haya recuperado la consciencia.

A pesar de lo apacible de esta voz masculina, su resonancia en el silencioso y oscuro lugar acelera su corazón. Quizá es un horror. Con timbre tembloroso, dice:

–¿Quién es usted?

Un pequeño fuego prende en algun lugar cercano. Quienquiera que lo tenga en su mano se acerca pausadamente hasta situarse frente a ella, y se agacha para situarse más a su nivel. Ilumina un rostro tranquilo con un amago de sonrisa.

–Mi nombre no es importante, pero lo que tiene que hacer usted sí lo es. Y mucho.

Por alguna razón que no entiende, se siente segura en su presencia.

–Entonces, no es un horror.

–Por supuesto que no. Pensaba que usted distinguía perfectamente a los horrores.

–¿Qué es usted?

–Soy un servidor de la humanidad.

–¿Un Caballero Makai?

–En absoluto. – El individuo se sienta en el suelo frente a ella y deja entre ellos el recipiente con el fuego, un extraño fuego azul–. Los Caballeros Makai tienen la misión de retardar la irrupción del grueso del karma sobre los humanos, con la esperanza que éstos aprendan a sublimarlo mediante su transformación individual. La misión de las personas como yo es hacer que esta oportunidad conseguida por los Caballeros se aproveche tanto como sea posible.

–Son ustedes maestros espirituales?

–¡Oh, no! Apenas sus discípulos. Los Maestros se liberaron de su cuerpo humano. Somos nosotros, los reencarnados, los responsables de liberarnos a nosotros mismos... aunque los Maestros nos instruyen en cómo hacerlo, y nos ayudan.

Kaoru tiene la sensación de estarse introduciendo en un terreno desconocido, y no está segura de querer continuar adelante.

–¿Qué tengo que ver yo con ustedes?

Una amplia sonrisa hace desaparecer algunas sombras en el rostro ténuemente iluminado por el fuego.

–¡Oh, vamos! Engañarse a sí misma no le hará ningún bien, ni a usted ni a nadie.

Mientras él habla Kaoru se da cuenta de que, en efecto, se está autoengañando. A fin de cuentas ella está deseando hacer algo para evitar el desastre que se les viene encima a todos.

–¿Qué puedo hacer yo?

–No lo sé. Pero usted, sí.

–¡Ha! –Su sarcasmo no parece impresionar a su enigmático interlocutor–. Si yo lo supiera no estaría tan... tan preocupada.

–Cada uno de nosotros lleva impreso en su corazón aquello que debemos hacer para cumplir nuestra misión sagrada. Si nos apartamos, sufrimos, y nuestro entorno refleja nuestro estado interno, pues éso es el mundo: un gran espejo. Y cuando lo de dentro y lo de fuera parecen haberse desquiciado, hay que apartarse para poder verlo con claridad y tomar la mejor decisión.

–¿Estoy desquiciada?

–Por lo menos, se siente demasiado presionada para poder decidir algo, ¿me equivoco?

No se equivoca, reconoce Kaoru para sí. Los periodistas en la puerta de casa, deseosos de obtener algo que excite las emociones de su audiencia y lectores. El médico y esa frialdad suya, sólo interesado en meterse en un laboratorio, seguramente para luego poder publicar sus descubrimientos y crearse un nombre entre la comunidad científica. Los horrores, decididos a volver a “entronizarla”. Koga, desgarrado entre su propia misión de servicio y protegerla a ella. El mundo, siendo invadido por los horrores. Y su propia conciencia, gritándole que haga algo.

El anónimo hombre frente a ella la observa con benevolencia.

–Usted está aquí para olvidarse temporalmente de todas las presiones y dedicarse a considerar de qué forma puede ofrecer un mejor servicio.

Una conmoción acelera nuevamente el corazón de Kaoru. Durante un microsegundo ha vislumbrado lo que sabía que podía y debía hacer, pero se ha ido igual de rápido sin dejar otro rastro que sus mejillas ardientes. Y un buen susto.

El hombre tiene razón: la respuesta la tiene ella. Aunque no está segura de querer volver a verla.

–¿Por qué se ha fijado usted en mi? –dice ella, tratando de distraer su mente de sus peligrosos pensamientos–. Sin duda habrá personas que puedan hacer más que yo.

–Hay muy pocas con sus experiencias.

Este hombre sabe más de lo que ella querría. Él asiente.

–Y ninguna con sus peculiarísimas características y conocimientos.

¡Lo sabe absolutamente todo! Kaoru queda cabizbaja.

–Su punto de vista es único, Kaoru –añade él–, por éso es necesario darle la oportunidad de emerger y manifestarse. –Él se levanta–. Voy a dejarla sola. Quédese el fuego. Yo estaré al otro lado de la puerta y le traeré comida y agua dos veces al día. Ah, –se aleja hacia la puerta que se perfila en la oscuridad, recoge algo del suelo y se acerca– tome ésto.

Es un futón, sencillo y limpio. Ella mira al hombre.

–¿Es que voy a permanecer aquí una noche?

–Una noche, días, no puedo saberlo. Pero, se quede lo que se quede, yo estaré ahí fuera y velaré por usted.

Tras decir lo cual se va y cierra la puerta, dándole a ella una sensación de que la han encerrado para siempre.

dissabte, 9 d’abril de 2011

GARO Fanfic - A survival affair, 2 (5)

 
Chap. 2: Siege (Part 5)


In the present state of things, Kouga is behaving. He is sitting in the waiting room like a good boy, waiting patiently for the doctor to go out from Kaoru's room and tell about her health. That is how he decided to reward the kind nurse who also had been informed that his beloved one is already out of danger.

He does not understand why she has taken an overdose of sleeping pills. Or, yes. Perhaps the tension of these days has been the straw that breaks the camel’s back. He admits that there is nothing in the future that gives some hope of improvement. But the prospect of the loss of Kaoru is more than he can bear at the moment. He has to worry more about her, convey her his strength. Or what is left of it.

When the clock in the room indicates that he has waited a half of an hour, Kouga goes to the room and comes into.

Nobody. Neither a doctor nor a patient.

The nice nurse does not meet a conformist Kouga this time. Even she swears that she saw doctor Shimizu getting into, he reproaches her that she would not tell where they are, and deeply convinced that he took Kaoru to make one of his infamous tests against her will. Kouga’s demanding tone makes it clear to the poor nurse that he did not bother to do something pretty far-out.

Fortunately for her, Dr. Shimizu comes at the time, alone and flipping through a case-history. Kouga rushes to him and grabs the flap of his green coat, forcing him to stop and look.

“Where’s my wife?”

They fight with their looks. The doctor seems determined to make him to lose patience.

“In her room, relaxing after the treatment”.

“You liar!”

“Let me go!” The doctor gets rid of the unwanted grab. “And you have no right to call me a liar”.

-“Where have’you taken her? Hav’you it your’s on way, then?”

Dr. Shimizu ignores Kouga and asks to the startled nurse.

“Why does this man think that Mrs. Saejima is not in her room?”

"I ... doctor, I thought you were there with her”.

"No, I am going to see her now”.

The three of them enter there and left in silence for two seconds.

"Miss Kobe, tell to Security that the patient ... But, what are you doing”?

Kouga is caching the doctor without any pretense.

“Leave me alone!”

“Hav’you been injured recently?” Kouga has his way, his anger substituted by alarm. “Has anyone got a shot? Have you..?”

“What are you talking about? Let me go!”

Kouga ignores him and faces to the nurse.

"Tell Security to don’t let out Dr. Shimizu, and don’t stop him only with a single agent, he’s very dangerous”.

The doctor and the nurse look at him as if he was insane.

“Do it!” he roars.

diumenge, 27 de març de 2011

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 2 (5)



Cap. 2: Asedio (parte 5)


Teniendo en cuenta las circunstancias, Koga se está comportando. Sentado en la sala de espera como un buen chico, aguarda con paciencia aparente a que el médico salga de la habitación de Kaoru y le diga cómo está. Así es como ha decidido recompensar a la amable enfermera que también le ha informado que su amada se halla ya fuera de peligro.

No entiende por qué ella se ha tomado una sobredosis de somníferos. O sí. Quizá la tensión de estos días ha sido la gota que ha colmado el vaso. El mismo reconoce que no hay nada en el futuro que le otorgue alguna esperanza de mejoría. Pero la perspectiva de la pérdida de Kaoru es más de lo que él puede soportar en este momento. Tiene que ocuparse más de ella, transmitirle su fuerza. O lo que queda de ella.

Cuando el reloj de la sala indica que ya ha esperado media hora, Koga se dirige a la habitación y entra sin resquemor alguno.

Nadie. Ni médico, ni paciente.

La enfermera amable no encuentra a un Koga conformista esta vez. Por mucho que ella jure que vio al doctor Shimizu entrar, él le echa en cara que no quisiera decirle dónde están, íntimamente convencido de que se ha llevado a Kaoru para hacerle alguna de sus infames pruebas contra su voluntad. El tono exigente de Koga le deja claro a la pobre enfermera que a él no le preocupa en absoluto montar un número allí mismo.

Por fortuna para ella, el doctor Shimizu llega en aquel momento, sólo y ojeando lo que podría ser el historial de un paciente. Koga se precipita hacia él y le agarra una solapa de la bata verde, obligándolo a detenerse y a mirarlo.

–¿Dónde está mi mujer?

Luchan con las miradas. El médico parece decidido a hacerle perder la paciencia.

–En su habitación, descansando del tratamiento.

–¡Mentira!

–¡Suélteme! –El médico logra deshacerse del indeseado agarrón–. Y no tiene derecho a llamarme mentiroso.

–¿Dónde se la ha llevado? ¿Se ha salido con la suya por fin?

El doctor Shimizu ignora a Koga y se dirige a la sorprendida enfermera.

–¿Por qué cree este hombre que la señora Saejima no se halla en su habitación?

–Yo... doctor, yo creí que usted estaba allí con ella.

–No, iba a verla ahora.

Los tres entran ahí, y quedan en silencio por dos segundos.

–Señorita Kobe, avise a Seguridad de que la paciente de... ¿pero qué hace?

Koga está cacheando al médico con muy poco disimulo.

–¡Déjeme en paz!

–¿Le han herido últimamente? –Koga continua con la suya, substituído su enojo por alarma–. ¿Alguien le ha dado un pinchazo? ¿Le han...?

–¿De qué está hablando? ¡Suélteme!

Koga no hace caso y se dirige a la enfermera.

–Dígale a Seguridad que no deje salir al doctor Shimizu del hospital, que no lo detenga sólo un agente, es muy peligroso.

Médico y enfermera lo miran como si estuviese loco.

–¡Hágalo! –ruge él.

diumenge, 20 de març de 2011

GARO Fanfic - A survival affair, 2 (4)


Chap. 2: Siege (part 4)


“So stupid!”

Dr. Shimizu throws his mobile on his desk, making such a noise that amazes him, and for a moment he thinks it may be out of order. He hopes not.

Yesterday, after leaving the Saejima’s mansion, he was insistently phoning them to stop it, but the phone should be off the hook. He has not gone home to sleep. He ordered an ambulance ready for resuscitation and remained all night in the emergency room, in spite the anger of those who work there. But, nothing.

And, now, not answer to the phone yet. But, what do they think?

For the umpteenth time he reads the note by Mrs. Saejima. He has misinterpreted her, poor girl. She wants to do right, but not in the presence of her husband. It's almost seven o'clock, he must have already left, according to her note, and she should have begun to binge on sleeping pills. Did not she ever occur no less dangerous?

He can not wait for the emergency call, every minute is vital. He goes to the parking lot of the ambulance and orders to leave. He is going to reach the Saejima house and to take her before she goes into shock.

Upon arrival, as he knows that the butler will not allow him into, starts pounding on the door with an aluminum tube found in the ambulance, and shouting his own name and that Mrs. Saejima is in great danger. The bewildered butler is crushed by him and the two men of the ambulance barely he opened thedoor.

“Where’s Mrs. Saejima?” the doctor urges him. “Talk now! Do yo want her to die?”

“Of course not, sir! I think she is painting”.

The alarmed servant leads the way to upstairs and opens the door of the painting room, which is full of tables and easels with paintings, but no one there.

“Lady Kaoru!” the butler yells.

Another door opens. The young woman, sweaty and shaky, appears at the doorway.

"Doctor ...”

The doctor rushes to help her to stand.

"This was stupid, you know it, right?” he scolds her.

The butler sees on the little table by the bed the box of thepills and shows it to the doctor.

“I do not understand why she has done this. I could have sworn she is a girl physically and mentally healthy”.

Dr. Shimizu takes the box without a look, and does not answer. Both of them lie her on the stretcher. She is still conscious. She might have taken less capsules than she should to put her life at serious risk. Hopefully! Perhaps she would have to throw up right here before the drug leave her stomach, but then there would be no way to lead her ouf from the house.

“Come on!” he instructs the men of the ambulance.

“Wait!” the butler involves himself. “You have to wait until her husband returns”.

The doctor faces him.

"If she hasn’t her stomach pumped, he will change from husband to widow. Are you coming with her?”

"I have to wait for the lord to tell him. Where did you carry her?

Do these people not know the phone? Best if he is not coming, fewer obstacles.

"To the Central Hospital of Shinagawa”.

Dr. Shimizu is not worried that her husband came in the hospital. That clandestine note by the woman, and signed by her, also shows her willingness to contribute to medical research about the case of people infected by an unknown agent. A trick that he is going to use, if needed.

The ambulance at the door has put a great stir among the journalists outside, who are frantically ringinh the bell. The output of the stretcher leave them speechless for a few moments. They come around and assault the girl with microphones and small gadgets of recording as realize that she is conscious.

“Please let us pass, it’s an emergency!” The doctor shouts to these ruthless people, to which he himself has given the bait.

Suddenly a hand grabs his arm. The girl is scared. She finally realizes the gravity of her situation.

"Protect me from them ..." she says, looking with horror at the journalists.

"They won’t do anything" he replies, “they’re only curious”.

"You don’t understand. They want me”.

Then the doctor sees four or five journalists, all of them together and serious, neither clamoring nor harassing her with microphones. Pretty anomalous in here. Surely this behavior makes the drugged woman hallucinating.

"Don’t worry. I don’t let anyone to harm you, I promise”.

Mrs. Saejima looks at him with strong skepticism and seems willing to discuss, but suddenly she folds over herself and screams in pain.

“Let's go!” he yells to the driver of the ambulance, while preparing for reanimation.