diumenge, 12 de desembre de 2010

GARO Fanfic – Cuestión de supervivencia, 2 (1)

 
Cap. 2: Asedio (parte 1)


La belleza del Parque Nikko no puede hacer otra cosa que inspirar a los treinta estudiantes. Tres profesores atienden a alumnos repartidos por distintos puntos, intentando plasmar en sus cuadernos de dibujo su personal interpretación de cualquier aspecto o punto del parque.

Salir de la ciudad todo un día es para Kaoru refrescante, lejos del bullicio de la escuela. Y lejos de todo lo que le recuerda a los horrores. Sin embargo, el hermoso paisaje tiene un matiz inquietante. ¿Por qué le parece que hay más sobras que las proyectadas por los árboles bajo el sol? Sacude la cabeza para expulsar sus sospechas y se dirige hacia una de sus estudiantes favoritas, sentada en un puente, para ver si ha descubierto por fin qué es lo que quiere dibujar.

Casi ha llegado al puente y el sol la inunda, pero la oscuridad se cierne sobre ella. ¿Horrores, aquí? Muy despacio se acerca a su alumna y observa el dibujo: dos siluetas humanas, una de pie y otra sentada, esta última con un bulto en brazos. ¿Por qué habrá elegido dibujar a gente?

Al otro lado del puente, Kaoru descubre a los modelos: una pareja con un bebé. La están mirando, y la que está sentada se levanta, contrariando a la estudiante. Kaoru suspira. Por nada del mundo quiere que sus alumnos sufran el más mínimo daño de modo que, una vez más, se resigna a hacer de restaurante ambulante.

Kaoru cruza el puente sin prisa y sin pausa hasta situarse delante de la pareja. Ya ha logrado controlar la emisión de energía, así como la aparición de los apéndices óseos de los dedos, lo cual le permite conducirlos a un lugar más reservado, tras un tupido macizo de arbustos. Los dos Bariri dejan al descubierto su vientre, y su nódulo de saciedad se hincha y se proyecta hacia delante para recibir su alimento. Pero cuando la cansada muchacha da media vuelta para irse, una voz femenina la detiene.

      ¡Espera! Tienes que activar a nuestro hijo.

      ¿Qué...?

Kaoru se interrumpe al acudir en su auxilio los recuerdos de Meshia. Los Bariri són algo parecidos a los marsupiales: el hijo se forma dentro de la madre pero no tiene un momento clave de nacimiento; entra y sale hasta que termina su formación, momento en que es demasiado grande para regresar al seno materno. En ese momento necesita que Meshia le de su primera “comida” independiente: la energía alimenticia habitual sazonada con sangre de la propia reina.

El pequeño hace días que se halla insconsciente y al borde de la muerte celular. Kaoru no puede hacer nada por él, ni quiere hacerlo.

      Sabéis que yo no soy Meshia, mi sangre no sirve. ¿Por qué no regresáis a vuestro mundo? Su cadáver aún es capaz de daros lo que necesitáis.

      ¿Por cuánto tiempo? –inquiere el hombre.

      Sabíamos que nos arriesgábamos mucho procreando, pero tú sabes que tenemos que adaptarnos a vivir aquí. Necesitamos a nuestra reina.

El tono de la mujer está tan cargado de amenazas que Kaoru descubre que es capaz de saber qué piensan. No son sentimentales y no les preocupa que el niño muera, pero se hallan genuinamente involucrados en su propia supervivencia y en la de su especie.

La están tanteando. Según como reaccione, idearán un plan para secuestrarla y obligarla a reasumir el papel de Meshia. Saben que no lo es, pero lo único que les importa es que haga lo que ella hacía: estar disponible para ellos. Puede leer sus temores que ella, una vez convertida, se rebele y los destruya. Sabe que no podrían sedarla si fuese necesario para mantenerla sometida, porque el alma de Meshia fue arrancada con parte de su mente, y sería ella, Kaoru, la única dueña y señora de sus vidas y de sus muertes. Aún así, mejor es arriesgarse a ello que a la extinción. La pareja tiene que acudir a una reunión de “apicultores en crisis” mañana, donde informarán de la respuesta de la que, por dos veces, fue huésped de la Reina.

Un temblor recorre el cuerpo de Kaoru al comprender la gravedad y extensión de la conspiración. Error: los Bariri se han dado cuenta.

      En atención a lo que de Meshia queda en ti –dice el hombre– te lo estamos pidiendo. Pero si tenemos que obligarte, lo haremos. Estamos dispuestos a destruir el Templo de las Tinieblas para mantenerte encerrada en nuestro mundo para siempre.

Kaoru contraataca aprovechándose de los miedos que les ha descubierto.

      ¿No sabéis lo que les sucede a los humanos cuando pierden la esperanza? No sólo pierden el instinto de autoconservación, sinó que además no les importa destruir lo que sea. ¿Cómo evitaríais que yo os matara a todos antes de suicidarme?

–  Se impondría una huída masiva hacia vuestro mundo. Y tendríamos que adaptarnos a comer humanos. ¡Tenemos derecho a sobrevivir y nadie, ni siquiera tú, lo impedirá!

De pronto, una mano de la mujer sale lanzada hacia el aire, atrapando a una imprudente avispa, y llevándosela a la boca. Kaoru, agradeciendo la distracción, simula descubrir algo.

      ¡Sóis vosotros los que hacéis desaparecer las abejas!

      Lástima que sean tan pequeñas. Estamos intentando guardar algunas para criarlas, pero cuando el hambre acucia... ¡Y su reina es exquisita!

      Por éso –añade la mujer– tenemos que desplazarnos a las ciudades. Los hijos de Kiva las prefieren. Nunca entenderé cómo puede gustarles la carne humana.

      Porque Kiva fue humano en sus orígenes –responde el hombre– ¡Estúpidos mestizos!

      Deliciosos estúpidos mestizos –puntualiza la mujer.

Los hijos de Kiva, los horrores  “normales”  nacidos de la unión entre el tenebroso Kiva y la hechizada Meshia. Porque ella no pudo intevenir activamente en su desarrollo, nacieron estériles. Ahora, convertidos en el plato favorito de los Bariri, corren peligro de extinción.

Pero los Bariri no quieren extinguirse, y necesitan a su Reina para “activar” a sus crías. ¿Cómo pudo alguien con tanto conocimiento como Meshia crear a un mundo tan dependiente de su ser? ¡Qué gran error! Sin embargo, la respuesta acude en forma de recuerdo: Meshia sabía que había logrado escapar a la muerte y creía que sería eterna. Pero aún más. Estaba determinada a convertirse en diosa, e hizo un mundo a su misma imagen: malvado, violento, manipulado hasta tales niveles que impidió el desarrollo libre de las formas de vida que ella misma creó. Y así determinó su destrucción futura.

Por desgracia, la humanidad va a convertirse en el último recurso de estos seres sin mundo, y no es muy probable que esté preparada para enfrentarse a ello, ni física ni espiritualmente. Los Makai estarán obligados a descubrirse y a extenderse de alguna manera, si no quieren traicionar su misión de protectores.

Y ella, ¿qué puede hacer? Sólo entregarse a manos de los médicos, renunciar a su vida libre, y rezar para que sirva de algo.

Si los Bariri no la secuestran antes.

dimecres, 8 de desembre de 2010

GARO Fanfic -A survival affair, 1(3)


  
Chap. 1: Stalk (Part 3)


As luck or misfortune, that Koga was there when two doctors came into the mansion. Although he has finished eating, and thus he was more accessible than usual, he does not like the way both visitors look at Kaoru, at all.

Kaoru sometimes cursed her growing ease in reading her man’s thoughts. She only can watch him in there, sitting with one leg crossed over a knee, and both hands gripping the chair arms, and to beg the  doctors not to take kicks by him. When Dr. Shimizu begins to allude the time she was in the hospital by have been infected, she thinks Kouga is going to get up and leave, but he keeps himself in order of not letting her alone with them.

“Let me tell you,  Mrs. Saejima”  Dr. Shimizu says, “we are very surprised that you are still alive”.

Kouga suppresses an outburst, but his eyes do not hide anything.

“Do you know”, the doctor continues, ignoring him “that all who have suffered such injuries are dead or close to it?”

His deliberate silence only is useful to make easy the quick response by Kouga.

“I was right to keep her from such incompetent people”.

The younger doctor is impressed by such embarrasing frankness, but the gaze by Dr. Shimizu is exceptic. And hard.

“Since you know so much”, he replies to the owner of the house, perhaps you could tell us what caused that terrible wound”.

“You know it very well: it was an animal”.

“It must be an unknown species”, the doctor insists.

Kaoru involves herself.

“Why do you say it? Every day they discover new species of animals and plants. Just find the one you need”.

The doctor does not give up.

“A deadly microbe has infected many people, and they were infected by other or by animals. We need to examine you, madam, to find the cause of your healing, and to apply it to those people still living”.

If Dr. Shimizu was a telepath, he would have been overwhelmed by the strong mental protests from the couple. Kouga's thoughts were at par with hers on this subject: she never again will be between the hands of some doctors. Both of them do not dare to think about what were they going to find within her body and her blood if she was examined.

This refractory, uncomfortable silence that followed make the visitor to get up, which his companion does too.

“Do not worry, we're leaving. But ask yourself this question: As the epidemic spreads, could you bear yourselves for not having done anything? What right have you to be called humans, if you are indifferent to the fate of others?”

Kaoru turns back to Kouga. She feels him ready to burst. How can this doctor to launch such accusations against someone who has devoted his life to the survival of humanity?

“I give a damn what you think!”  Kouga replies, not in good ways. “ You aren’t worth of another answer”.

Both pairs of eyes meet, and fight. The young woman rests her hand on her husband's arm to distract him, while addressing the poor doctor who does not know where he is getting into.

“Doctor, please do not take this as a negative to...”

“Oh no?” the referred one interrupts sharply. “How should I take it, then?”

“As an opportunity to make an even greater finding. When you had achievedit, I still continue being here”.

Kouga looks askance. Is she thinking to expose the Makai world?

But the cryptic response from her does not please Dr. Shimizu.

“I do not know what's playing at, madam, but maybe when you finish you will not find anyone willing to listen”.

She lowers her eyes in shame.

“Please, do not stop researching. But if you just lock yourself within your laboratory you only see a small part of the picture. Sorry, I can not say any more”.

“Are you unable or unwilling?”

“It's time to leave”. Kouga has stood before Kaoru had a chance to say something else.

Officially expelled, both doctors follow the butler to the outer door. But before leaving the room, just at the threshold, Dr. Shimizu stops his walk and stars at the couple.

“I want you to say that I will not give up”, and leaves the room.

After their departure, Kaoru and her husband look each other worried. Both of them have been touched by the doctor's words. But they know that if Kaoru obeys him, she will never leave the hospital, and without awarranty of finding the remedy to seek. Not to mention the pile of questions that will be asked and that could not be answered. How may you say that humans are as guilty of the presence of the horrors as the ecological destruction of the planet? Above all, how to say that things will get worse? But somehow, they must begin to prepare mankind for what is coming.

The great advantage of her big empathy with Kouga is now Kaoru no longer feels uncomfortable when he reacts silent or leaving. His mind has told her everything she needs to know and can act accordingly. But now he comes and hugs her, suddenly, as if to protect her frin what is to come. She nakes the same, trying to protect him too.

“We must do something”, she says, with half of her mouth covered by his shoulder.

He says nothing, but Kaoru feels him to consider the possibility of convening a Makai emergency meeting.

“Yes, do it”.

Kouga puts away his head to look at her. He does not like to read his thoughts without his consent. Because of that Kaoru tries not being to obvious, but damn! now it has escaped. For the umpteenth time he tries to remember that it is fortunate that only her had this abilityr, and he can feel calm. Reluctant to himself, his head moves in a single, faint nod.

dissabte, 20 de novembre de 2010

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 1 (3)


   
Cap. 1: Acecho (parte 3)


Quiso la suerte, o el infortunio, que Koga se halle presente cuando los dos médicos llegan a la mansión. Aunque ya ha terminado de comer, y en consecuencia es más accesible de lo normal, no le gusta nada la forma en que ambos visitantes miran a Kaoru.

A veces Kaoru maldecía su creciente facilidad para adivinar los pensamientos de su hombre. No puede sinó contemplarlo ahí, sentado con una pierna cruzada sobre una rodilla y ambas manos agarradas a los brazos del sillón, y rogar que no eche a los médicos a patadas. Cuando el doctor Shimizu empieza a aludir a la estancia que ella hizo en el hospital a raiz de haber sido infectada, cree que va a levantarse y a irse, pero se contiene para no dejarla sola a ella.

  Déjeme decirle, señora Saejima –añade el doctor Shimizu– que nos sorprende mucho que siga viva.

Koga reprime un exabrupto, pero sus ojos son muy elocuentes.

  ¿Saben ustedes –prosigue el médio, ignorándolo– que todos cuantos han sufrido este tipo de lesiones han muerto o están a punto de hacerlo?

Su silencio deliberado sólo sirve para propiciar la rápida respuesta de Koga.

  Hice bien en apartarla de gente tan incompetente.

El médico más joven se siente impresionado por tan bochornosa franqueza, pero la mirada del doctor Shimizu es excéptica. Y dura.

  Puesto que usted sabe tanto –replica éste al dueño de la casa– quizá pueda decirnos qué causó esa terrible herida.

  Lo saben perfectamente: fue un animal.

  Debe tratarse de una especie desconocida –el médico insiste.

Kaoru interviene.

  ¿Cómo puede decir ésto? Cada día se descubren nuevas especies de animales y de plantas. Sólo hay que encontrar la que necesita.

El médico no se rinde.

 –  Un microbio letal ha infectado a muchas personas, y a éstas las contagiaron otras o bien animales muy diversos. Necesitamos hacerle pruebas, señora, para encontrar la causa de su curación y aplicarla a los que aún viven.

Si el doctor Shimizu fuese telépata se habría sentido abrumado por las fuertes protestas mentales procedentes de la pareja. Los pensamientos de Koga iban a la par que los de ella en este asunto: nunca volvería a ponerse en manos de médicos. No quieren ni pensar en lo que encontrarían en su cuerpo y en su sangre si los estudiaran.

El incómodo y refractario silencio que siguió a la petición del visitante hizo que éste se levantara de su sillón, lo cual imitó su acompañante.

  No se preocupen, ya nos vamos. Pero háganse esta pregunta: a medida que se exienda la epidemia, ¿podrán sopotarse a sí mismos por no haber hecho nada? ¿Qué derecho tienen a llamarse humanos cuando les es indiferente el destino de los demás?

Kaoru se vuelve hacia Koga. Lo siente a punto de explotar. ¿Cómo puede ese médico lanzar tales acusaciones contra alguien que ha consagrado su vida a la supervivencia de la humanidad?

¡Me importa un cuerno lo que piense! –le replica Koga de no muy buenas maneras–. No merece otra respuesta.

Ambos pares de ojos se encuentran, y luchan. La joven posa su mano en el brazo de su marido para distraerlo, mientras se dirige al pobre médico que no sabe dónde se mete.

  Doctor, por favor, no interprete ésto como una negativa a...

¿Ah no? –la interrumpe el aludido con brusquedad–. ¿Cómo debería tomarlo, entonces?

  Como una oportunidad para hacer un descubrimiento aún mayor. Cuando lo haya conseguido, yo seguiré estando aquí.

Koga la mira de reojo. ¿Acaso ella piensa en poner al descubierto el mundo Makai?

Pero la críptica respuesta de ella no complace al médico.

  No sé a qué está jugando, señora, pero quizá cuando termine no quedará nadie dispuesto a escucharla.

Ella baja sus ojos, avergonzada.

No deje de investigar. Pero si se limita a encerrarse en su laboratorio sólo verá una pequeña parte del cuadro. Lo siento, no puedo decirle nada más.

   ¿No puede, o no quiere?

   Ha llegado el momento de que se vaya. –Koga se ha puesto en pie antes de que Kaoru tenga oportunidad de decir algo más.

Oficialmente expulsados, los dos médicos siguen al mayordomo hasta la puerta. Pero antes de dejar la sala, justo en el umbral, el doctor Shimizu detiene su marcha y clava su mirada en la pareja.

  Quiero que sepan que no voy a darme por vencido –dicho lo cual los pierde de vista.

Tras su marcha Kaoru y su marido se miran, a cuál más preocupado. A los dos les han tocado las palabras del médico. Pero saben que si Kaoru obedece nunca saldrá del hospital, y sin garantía de que encuentren el antídoto que buscan. Por no hablar del montón de preguntas que se les harán y que no podrán responder. ¿Cómo decir que los humanos son tan culpables  de la presencia de los horrores  como de la ya evidente destrucción ecológica del planeta? Sobre todo, ¿cómo decir que la cosa va a ir a peor? Pero, de alguna manera, habrá que empezar a preparar a la humanidad para lo que se avecina.

La gran ventaja de su  gran empatía con Koga es que ahora Kaoru ya no se siente incómoda cuando él reacciona callándose o yéndose. Su mente le ha dicho todo lo que necesita saber y puede actuar en consecuencia. Sin embargo, ahora él se acerca a ella y la abraza, de improviso, como si pretendiera protegerla de lo que está por venir. Ella misma le corresponde, tratando de protegerlo a él.

  Tenemos que hacer algo –le dice ella, con media boca cubierta por el hombro de él.

El no dice nada, pero Kaoru lo siente ponderar la posibilidad de convocar una reunión Makai de urgencia.

   Sí, hazlo.

Koga aparta su cabeza para mirarla. No le gusta que ella lea sus pensamientos sin su consentimiento. Por éso Kaoru intenta no hacerlo evidente, pero ¡maldición! ahora se le ha escapado. Por enésima vez él trata de acordarse de que es una suerte que esta habilidad la tenga sólo ella, y que puede sentirse tranquilo. Renuente consigo mismo, su cabeza se mueve en un único y tenue asentimiento.

dimarts, 16 de novembre de 2010

GARO fanfic - A suvival affair, 1 (2)

   
Chap. 1: Stalk (Part 2)


“Here is the answer”.

Dr. Shimizu jerks in his hand a sheet just snatched away from the printer, while moves his piercing eyes over each of his colleagues, sitting around the conference table.

“Doctor Ongawa” says to one of them, “you were almost forced to discharge this patient, despite showing no signs of recovery, isn’t it?”

“Why do you think” replies the aforementioned one “she has not died, too?”

“She has not been admitted to any hospital again. I consulted to my friends at other hospitals, but none of them has received anyone with that name”.

“I am not surprised” Dr. Ongawa says. “You should have seen her husband, boyfriend or whatever. Sure he was one among those fans of witch medicines. I bet now he is crying at her grave. Poor girl!” he concludes, shaking his head.

Then, Dr. Shimizu leves the record on hand on the table. As if thinking aloud, he says:

“I was so worried about this case that I managed to get a confident whithin the city council, who is aware of the death registry. And, no data”. He focuses back to the infectious disease service doctors. “I must insist: Kaoru Mitsuki is alive. She was the first one infected, so she knows the cause. Maybe her boyfriend knows the treatment”.

He sights his colleagues again.

“We must get Miss Mitsuki to be subjected to the tests to know how she healed. We have to achieve the Ministry to ordain the epidemic alert”.

Another doctor smiles in disbelief.

“An epidemy? No one has shown that an infected one had spread it to no one”.

“Yet” another doctor replies “everyone were assaulted or torn by a person or an animal, fantasy left aside”.

A soft laughter runs through the table. All of them remember the story of the huge poodle or the squirrel as big as a bear. Although they did not mentioned that the forensics confirmed such an authorship, regardless of the size.

*   *   *

“ ... And beekeepers are baffled by the progressive death of their bees. What rare disease is leaving our stores without honey, natural wax, and any of the products by these animals?”

The curiosity of this news makes Gonza to leave momentarily quiet the meal and the vegetables literally in his hand, while the TV screen shows a beehive, and no insects buzzing around.

“We do not know if they die”, says a beekeeper to the camera. “No bodies. They simply disappear, as if they taken away by the wind”.

Gonza reminds he has got honey for a whole year and stops worrying. Surely whe he needed it again, the problem will be already solved. He focusses again on the preparation of the tempura”.

“The mysterious plague” the TV journalist goes on, “has begun almost simultaneously in different parts of the archipelago, denying the possibility of a single focus. So, is there anyone deliberately spreading it?”

Kaoru enters into the kitchen and heads for the china cabinet.

“Wait a moment, my lady”, Gonza warns her “the dishes are there, next to the sink. I have not had time to put it there this afternoon”.

The girl takes them to the dining room for dinner.

“We have taken some samples to the lab”, another beekeeper says on the screen, but there they have assured us that bees are healthy”.

A reflex makes Kaoru to watch the television. And she remains there, stunned. But she recovers soon and goes on with her work. The butler asks himself why, suddenly, he has the feeling that has appeared a horror.

dissabte, 13 de novembre de 2010

GARO Fanfic - Blood call

This story is the second part of the tetralogy The Temple of Darkness.

This fanfic is placed seven months after The exiled's return.


Introduction: Kaoru's pregnancy is used by a group of horrors  to design a new destiny to her. So, Kouga will be her first prey.

Chapters:
  1. Descent into Hell
  2. Facing the truth
  3. Queen's return
  4. Who is Meshia?
  5. Check to the Queen
  6. Remainings

divendres, 12 de novembre de 2010

GARO Red Requiem - The fist review!

Al least I found a review of the Red Requiem!

Thanks to the blog ichigoxrenji

It does not seem much attractive to me... Do you agree?

dissabte, 6 de novembre de 2010

GARO fanfic - La llamada de la sangre

Esta narración es la segunda parte de la tetralogía El Templo de las Tinieblas.

Este fanfic se halla emplazado siete meses después de El regreso de los exiliados.


Introducción: Aprovechando el embarazo de Kaoru, un grupo de horrores traza un nuevo destino para ella, y Koga será su primera víctima.

Capítulos:
  1. Descenso al infierno.
  2. Enfrentándose a la verdad.
  3. El regreso de la Reina.
  4. ¿Quién es Meshia?
  5. Jaque a la Reina.
  6. Permanencias.

GARO fanfic - Cuestión de supervivencia, 1 (2)

      
Cap. 1: Acecho (parte 2)


– Aquí está la respuesta.

El doctor Shimizu sacude en su mano un papel que acaba de arrancar de la impresora, mientras pasea sus penetrantes ojos por los de cada uno de sus colegas sentados alrededor de la mesa de reuniones.

– Doctor Ongawa –dice a uno de ellos–, usted fue prácticamente obligado a dar de alta a esta paciente, a pesar de que no mostraba signos de recuperación, ¿no es cierto?

– ¿Qué le hace pensar –replica el aludido– que no ha muerto también?

– Que no ha vuelto a internarse. He consultado con amigos míos en otros hospitales, sin que ninguno de ellos haya tratado a nadie con ese nombre.

– No me sorprende –comenta el doctor Ongawa–. Tendrían que haber visto a su marido, novio o lo que fuera. Seguro que era uno de esos fanáticos de los remedios de brujas. Apuesto que ahora está llorando ante su tumba. ¡Pobre chica! –concluye, negando con la cabeza.

A continuación, el doctor Shimizu deja en la mesa el expediente ique tiene en la mano. Como pensando en voz alta, dice:

– Me preocupa tanto el caso que he conseguido que una persona del ayuntamiento esté pendiente del registro de defunciones. Y nada. —Vuelve a concertrarse en los médicos del servicio de enfermedades infecciosas–. Insisto: Kaoru Mitsuki está viva. Fue la primera infectada, y por éso conoce su fuente. Quizá su novio conoce la cura, a fin de cuentas.

Vuelve a repasar a sus colegas.

– Hay que conseguir que la señorita Mitsuki se someta a las pruebas y saber cómo se ha curado. Hay que hacer que el Ministerio decrete la alerta de epidemia.

Otro médico sonríe, incrédulo.

– ¿Epidemia? No se ha demostrado que infectado alguno haya contagiado a nadie.

– Sin embargo –replica otro– todos fueron agredidos o desgarrados por una persona o un animal, fantasías a parte.

Suaves risas recorren la mesa. Todos recuerdan el cuento del enorme caniche o de la ardilla tan grande como un oso. Aunque no se dignaron a mencionar que los forenses confirmaron tal autoría, prescindiendo del tamaño.

*   *   *

– ... Y los apicultores están desconcertados por la muerte progresiva de sus abejas. ¿Qué extraña enfermedad está dejando nuestras tiendas sin miel, sin cera natural, sin ninguno de los productos que fabrican estos animales?

La curiosidad de la noticia hace que Gonza deje momentáneamente tranquilas la harina y las verduras que tiene literalmente entre manos, mientras en la pantalla del televisor aparece la imagen de una colmena, sin insectos revoloteando a su alrededor.

– No sabemos si se mueren –dice un apicultor a la cámara–. No hay cadáveres. Símplemente, desaparecen, como si se las llevara el viento.

Gonza recuerda que tiene miel para todo un año y deja de preocuparse. Seguro que para cuando vuelva a necesitar, el problema ya estará resuelto. Vuelve a concentrarse en la elaboración del tempura.

– La misteriosa plaga –continua el periodista de la tele– ha comenzado casi simultáneamente en distintos puntos del archipiélago, negando la posibilidad de un sólo foco. Entonces, ¿hay alguien extendiéndola deliberadamente?

Kaoru entra en la cocina y se dirige al armario de la vajilla.

– Espere, señora –le advierte Gonza–, los platos están ahí, al lado del fregadero, no he tenido tiempo de guardarlos esta tarde.

La joven los recoge y se dispone a llevarlos al comedor para la cena.

– Hemos llevado a algunos ejemplares al laboratorio –dice otro apicultor en la pantalla–, pero nos han asegurado que están sanos.

Un movimiento reflejo hace a Kaoru mirar la televisión. Y se queda ahí, pasmada. Pero se recupera pronto y continua con su tarea. El mayordomo se pregunta por qué, de repente, al verla a ella así, tiene la sensación de que ha aparecido un horror.

dimarts, 2 de novembre de 2010

GARO Fanfic – A survival affair, 1 (1)

This fic begins about seven or eight months after ending of Blood Call.



Chap. 1: Stalk (Part 1)


Kaoru gets out from her slumber when she heard a noise. Kouga has returned. And about time too, it's almost five in the morning.

She waits for him for a while. Nothing. Intrigued, she gets up from the bed and goes downstairs. He has settled in the sofa, fully clothed, shoes and coat as well.

She turns on the light. He tightens his eyelids as a protest, before to open his eyes. Those dark circles under there... He has spent the whole day and night chasing horrors, and there are already ten days. He needs a break, but it is a taboo subject, and she chooses to say nothing about. She approaches the sofa and he sits to make room to her.

“Why don’t you come to bed?” she says.

“Why?” Kouga answers dully.

“Even if only for an hour, you should to try relaxing. Come on, go upstairs”. She puts her hands on her hips. “And, I won’t take a NO for an answer”.

A hint of a smile of his, followed of he to his feet, get Kaoru satisfied. A nice change. The last few days he had a very bad mood, and apparently, now he is too tired even for that.

Upstairs, she aims to help him to undress, but he rejects her. She makes him to lie on bed face down, and then she massages his back. Kouga purrs gently, before becoming deeply asleep. It is a good sign, he is again comfortable before her, his thoughts do not worry about her. But for he does not like at all the horrors feed themselves from her... But Kaoru gives no option to choose. No, if the Makai Knights no longer are enough to keep them at bay.

She lies beside him, covers both bodies with the quilt and watches his face, which would be beautiful if it was not so uptight. She places her finger between his eyebrows and keeps it there until it relaxes. Then she strokes his head, very slowly, as if unwilling ofdishevelled, but she somehow wants to show how much she needs him, how much she suffers in seeing him so exhausted, and with so little hope that things will change.

Before she can go back to sleep, his well trained biological clock wakes up Kouga, just in time for his morning training session. She wonders if he could finish it, especially if he will have time to have breakfast. He can remain some days without sleepping, but he can not spare many meals, and lately he has been forced to avoid six ones.

As Kouga walks determined to the training room, she goes to the kitchen, where she learns from Gonza how to prepare some decent and nutritious breakfast. The butler remains still, with the old coffee pot half-closed between his hands, watching the television.

“What is it?” she asks.

“A man has been teared off an arm by a bite”. His voice does not hide his concern. “Too long ago we had no evidence of the Bariri horrors... aside the experiences you notify to us, ma'am. Why they shows themselves now?”

Kaoru makes a slight sigh.

“Opposite to the usual horrors, the Bariri doesn’t like much human flesh. Usually they only make some small attacks: a puncture, cut, to sink a fang as maximum, just to get some few drops of blood and to copy the fellow. They realized that if they call our attention they can be located. I think that specific horror hasn’t found another way of feeding itself”.

As Gonza returns to the task of closing the coffee pot, Kaoru's heart contracts. That horror only has eaten one arm. When survival needs make Bariri to change their diet, the world will become a battleground between species. Only she is still able to perceive disguised Bariris as she feels a magnetic pull, but they have to find a less personal way to identify them.

diumenge, 24 d’octubre de 2010

GARO Fanfic – Cuestión de supervivencia, 1 (1)


Este fic se inicia siete u ocho meses tras el término de “La llamada de la sangre”

Cap. 1: Acecho (parte 1)


Kaoru sale de su adormilamiento al oir un ruido. Koga ha regresado. Ya era hora, son casi las cinco de la madrugada.

En vano lo espera durante un rato. Intrigada, abandona el lecho y desciende al piso inferior. El se ha acomodado en el sofá, completamente vestido, zapatos y gabardina incluidos.

Ella abre la luz. El aprieta sus párpados en protesta, antes de abrir los ojos. Esas ojeras... Se ha pasado el día y la noche persiguiendo horrores, y ya van diez días seguidos. Necesita descansar, pero es un tema tabú, y ella opta por no decir nada. Se acerca al sofá y él se sienta para darle espacio a ella.

–¿Por qué no vienes a la cama? –le dice.

–¿Para qué? –responde Koga con voz apagada.

–Aunque sólo fuera por una hora, deberías poderte tender para relajarte. Vamos, sube. –Coloca sus manos en jarras–. Y no acepto un no por respuesta.

Un amago de sonrisa de los suyos, seguido de él poniéndose en pie, satisfacen a Kaoru. Un agradable cambio. Los últimos días ha tenido un humor de perros, y al parecer ahora está demasiado cansado incluso éso.

Ya arriba, pretende ayudarlo a desvestirse, pero él la rechaza. Lo hace echarse en la cama boca abajo, y a continuación le masajea la espalda. Koga ronronea con suavidad, antes de quedar profundamente dormido. Una buena señal, él vuelve a sentirse tranquilo en su presencia, sus pensamientos ya no se preocupan por ella. Si no fuera porque no le gusta nada que los horrores se alimenten de ella... pero Kaoru no le da opción a escoger. No, cuando los Caballeros Makai ya no bastan para mantenerlos a raya.

Ella se tiende a su lado, cubre ambos cuerpos con el edredón y se dedica a observar su rostro, que sería hermoso si no estuviese tan tenso. Le posa su dedo índice en el entrecejo y lo mantiene allí, hasta que consigue relajarlo. Luego le acaricia la cabeza, muy despacio, como si no quisiese despeinarlo, aunque sólo quiere comunicarle de alguna manera lo mucho que lo necesita, lo mucho que sufre al verlo tan agotado con pocas esperanzas de que las cosas cambien.

Antes de que ella pueda volver a dormirse, el bien entrenado reloj biológico de Koga lo despierta justo cuando debería empezar a su hora la sesión matinal de ejercicios. Ella se pregunta si podrá terminarla, y sobre todo, si tendrá tiempo para desayunar. El puede pasar días enteros sin dormir, pero no perdona mucho las comidas, y en los últimos días se ha visto obligado a prescindir de seis.

Mientras Koga se encamina a la sala de entrenamiento con paso decidido, ella va a la cocina, donde Gonza le enseña a preparar desayunos decentes y nutritivos. El mayordomo está inmóvil y con la antigua cafetera a medio cerrar entre las manos, pendiente de la televisión.

–¿Qué es? –le pregunta ella.

–A un hombre le han arrancado un brazo de un mordisco. –Su voz no disimula su preocupación–. Hacía demasiado tiempo que no teníamos indicios de los horrores Bariri... aparte de las experiencias que usted nos comunica, señora. ¿Por qué se manifiestan ahora?

Kaoru hace un leve suspiro.

–Al contrario de los horrores de siempre, los Bariri no son nada aficionados a la carne humana. Suelen limitarase a pequeñas agresiones: un pinchazo, un corte, hincar un colmillo como mucho, para obtener unas gotas de sangre y copiar al sujeto. Se han dado cuenta que si llaman la atención pueden ser localizados. Imagino que ese horror en particular no ha encontrado otra forma de alimentarse.

Mientras Gonza retorna a la tarea de cerrar la cafetera, el corazón de Kaoru se contrae. Sólo un brazo se ha comido el horror. Cuando la necesidad de supervivencia obligue a los Bariri a cambiar su dieta, el mundo se convertirá en un campo de batalla entre especies. Sólo ella sigue siendo capaz de percibirlos cuando están disfrazados porque nota un tirón magnético, pero hay que encontrar una manera menos personal de identificarlos.

dijous, 7 d’octubre de 2010

GARO Fanfic – Blood call, 6, and finish

Chap. 6:  Remainings  (and finish)


Kaoru wakes up in bed. She opens the bedside light and see the other side of the bed empty. Through the window shows the night. Kouga must be hunting.

She looks at the room. How has she reached here? But, she was in ...

She remembers everything. Her torture by the bright beings. When she came to take Kouga off. Her merger to Meshia. Her flight from home. Her pregnancy ...

Her hands fly to her empty belly. Her child had been perverted and killed! She turns in bed until her face sinks into the pillow, and cries. About the child that she has not cried before. About they had she to become evil and she had accepted. About she had left to kill her love to Kouga. About she feels so small, now that Meshia had left her.

*   *   *

“Certainly I didn’t see your dad doing it” the new Zaruba says to its owner “but I doubt that hurling energy with the edge of your sword may involve to streep some leaves off some trees. This way you only get it to bounce to as many obstacles as find and to get back to you”.

Kouga feels tempted to send an outburst to it, but he remains silent and gets ready to try it again. Refocuses an invisible ball at the tip of his sword.

“Hello!” a lively voice greets. Kaoru is back, and he responds with a hint of a smile.

Gonza gets out with the tea, and reachers the table in the garden about the same time as her. Kouga finishes his training and go with them: he is more interested to hear the news by his wife than the protests by the speaking ring.

“How was your day?” he says as sitting.

Kaoru looks at him with that enigmatic smile that she uses since she got rid of her extra charge, which he begins to interpret as “I know something you do not know”. He can not blame her. This is a question that he never would have asked her if it had not happened what happened.

“No, now nothing rare has happened. Sorry”.

But she is not sorry. She hates to worry him, he knows it well. It was difficult she could tell him what was wrong when he saw her so upset coming home the first day she went to work, five days earlier.

She said throughout the day she had passed with three horrors - what, three?, he alarmed - one among them a Bariri - how d’you know that? Kouga asked himself again. - The three among them approached her .

“What happened?” he hurried, as she doubted.

He had to embrace her before she decided to speak. She needed his support at that moment. She told her fingers grew some long bone extension, like thorns, when each of the “normal” disguised horrors stopped in front of her, and she nailed those appendages into their bodies. Both of them remained very quiet. Only when her mind calmed enough she could will to end with that, the appendages were reabsorbed by her body, and the horrors left peacefully. With the Bariri one, it was different. A lump grew about the height of its stomach, which appealed something from herself. At this time she could also decide when to end it. In all three cases, she felt tired after ending.

After finishing the story Kougha came to embrace her again, stronger, as if to prevent Meshia snatch her back.

As Kaoru has been telling, as the perserved memories of Meshia she shared with him, and what Meshia herself said to him, Kouga has begun to see the real situation.

Meshia had been, literally, goddess of a whole world and mother of all its inhabitants. Her disappearance would leave this world in a critical position. The three horrors Kaoru had contacted that day were fed instinctively by her. As they were three and not only one, and the increasingly frequent calls Makai Knights from sanctuaries, clearly shows that the horrors begin to invade the human world, and this fact will create more gateways. Even if Kaoru says that there are remains of Meshia enough to keep the horror world for several years, its inhabitants know they have to make changes in order to survive. The purification of humanhood for all their wickedness is rapidly approaching, and it will not be slight.

Hearing his deep sigh, Kaoru's voice brings his mind back.

“Perhaps I might consider how to feed them without getting tired, and so ...”

“No way!” And, he feels somewhat confused by the increasing ease by her to guess his thoughts when both of them are close to each other.

“But” she tries to make Kouga see sense “horrors that I’ve fed have spent a whole day without eating any human being”.

“You don’t know it”.

“Yes, I know! Although you didn’t want to believe it. Although ... we didn’t want to believe it.

He puts his cup of tea back on the table.

“Meshia’s left you a lot as an inheritance”.

“So much d’you care?”

“It wasn’t left much of you when you both shared a body”.

“That's not accurate. Imagine yourself considering the pros and cons of a decision you must do. It was the same. For example, a part of me knew I wanted to get back to you, but another part deemed if it was acceptable, how, when and why. Which reasoning could I wield against someone as old and with so much knowledge? She overwhelmed me, and took advantage of my feelings, memories and thoughts to lay her plans. I couldn’t help but understand why she did what she did”.

“And yet”, Kouga says, “I swear there were a few occasions in which I saw of felt you”.

“I think Meshia dropped her guard occasionally. As you mention it ...” She pauses thoughtfully for a minute... “Yes, that is so, I did’nt remember”. Another of her enigmatic smiles. He should get used to it. “D’you know what really conquered her?”

“Luminous beings’ involvement”.

“Yes, but you didn’t realize that there was a real spiritual battle, did you?”

“Indeed, a divine force against an devil force”.

“Not exactly. A divine force with another divine force”.

The confusion on his face is clear. She explains herself.

“Luminous beings’ nature made them invulnerable by her, and she realized what she had could be and couldn’t because she blew her chance. Her own divine self, isolated and forgotten for eons woke up, only for a moment, but enough to Meshia to feel the need of ... how did she make? ... come home

Kouga thinks about it. It is too esoteric to understand by his feelings, but his mind can. But, just like that?

“So, she’s come home?”

Kaoru denied with her head.

“She just had set out. She’s got a lot to purify”.

This reassures the valiant fighter that Kouga is, and puts things straight.

“I meant”, she goes on, “when it became clear to her that you left her to the luminous beings, Meshia began to withdraw and stopped repressing my own nature and, for once, I could take advantage of her own knowledge. Stand up”.

He looks surprised, but he does. She leads him away from the table and asks him to put his armor on.

“Why?”

“Trust me”.

Kouga has to remember this is Kaoru, and can trust her. A mental exercise that he had to do several times in recent days. A brief nod, he grabs his sword and open the interdimensional gate. The wolf golder armor is almost dazzling under the last rays of sun. Kaoru comes directly to it, she won’t ...

“Don’t touch...!”

Too late. The girl put her hand directly on the seal on his waist, but does not seem to burn her. The belt turns a hundred and eighty degrees, surprising Kouga. He experiences a shock. Kaoru smiles.

She points to his shadow, elongated on the ground by the sunset. Wings. The armor has got two big wings. He remembers a paintning that only became true within the magic world, but they gave him some balance with Meshia, and so he achieved to defeat her. Kouga is so impressed that he remains still and silent.

“At the beginning”, she explains “you’ll have to enable or disable them turning the seal, but eventually they’ll obey you will”.

He checks the retraction of the wings as she said, and he succeeds. Then, the metal is released. The face uncovered under it reflects a new and deep respect for the heritage got by his beloved one since, between Kaoru’s hands, it could do much good.

“Not Meshia but you manipulated the armor before you both splitted”. It was not aquestion, but the statement of a fact. “So, it's true that she invented them for the Makai Knights”.

“She created the first one, Kiva’s, to test his worth as an ally. At that time Makai Knights didn’t exist yet, but Kiva’s knowledge about horrors, Meshia and parallel worlds, and the notes he left about his armor, remained here and helped to create and define those ones later which would belong to Makai Knights. He also had a disciple who wouldn’t follow him to the dark path, but contributed a lot to it”.

“Could you manipulate again this armor or another?”

Kaoru sighs.

“It takes a big concentration of energy to make this possible, and yet I'm not sure to remember everything”.

“At that time Meshia wasn’t in position to make such a waste”. He reminds the continuous energetic drain by the luminous beings.

“You don’t know how much energy is needed to maintain and control your whole own world and her fate as she did! As she realized that she was lost and submitted to it, I stopped being influenced by her views. I found all that excess energy and I could give you a gift. Although I didn’t know if I‘d have a chance to show it to you”.

Now, it is Kouga's turn to smile enigmatically. His armor falls on again, this time invoked by his mind. He spread his new wings by turning the seal. His arms grabs Kaoru's waist and the wings begin to flap. When she feels her feet do not touch ground, she protests.

“Hey! You haven’t practiced landing. Wait! They can see us... Planes ... The radar im the airport!”

She stops complaining as the groud is left behind and Gonza, who comes running with a red envelope on a small tray watches, smiling, as the shade of the couple is still rising under the evening sky.

THE END

dimecres, 29 de setembre de 2010

GARO Fanfic – La llamada de la sangre, 6 y final.

Capítulo  6  : Permanencias (final)


Kaoru se despierta en la cama. Abre la luz de la mesilla y ve que el otro lado de la cama está vacío. La ventana muestra que es de noche. Koga debe haber salido de cacería.

Observa la habitación. ¿Cómo ha llegado hasta aquí? Pero si estaba en...

Lo recuerda todo. El martirio a la que la sometieron los seres luminosos. Cuando vino a por Koga. Su fusión con Meshia. Su huída de casa. Su embarazo...

Sus manos vuelan a su vientre vacío. ¡Su hijo había sido pervertido y muerto! Se da la vuelta en la cama hasta que su cara se hunde en la almohada, y derrama lágrimas. Por el hijo al que no ha llorado. Porque la habían convertido en malvada y lo había aceptado. Porque había dejado matar su amor por Koga. Por lo pequeña que se siente ahora que Meshia no está con ella.

*   *   *

– Cierto que no vi a tu padre haciéndolo –comenta Zaruba a su dueño– pero dudo que lanzar energía con el filo de la espada implique deshojar a los árboles. Así sólo consigues que rebote en cuantos obstáculos encuentre y te venga devuelta.

Koga siente tentaciones de darle un exabrupto, pero se calla y se dispone a probarlo de nuevo. Vuelve a concentrar una bola invisible junto a la punta de su espada.

– ¡Hola! –saluda una voz animada. Kaoru ha vuelto, y él le corresponde con un amago de sonrisa.

Gonza sale con el te y llega a la mesa del jardín casi al mismo tiempo que ella. Koga da por finalizado su entrenamiento y acude junto a ellos: le interesa más escuchar las novedades que trae su esposa que las protestas de un anillo parlante.

– ¿Cómo ha ido el día? –dice él al sentarse.

Kaoru lo mira con esa sonrisa enigmática que usa desde que ella se desprendió de su “carga extra”, y que él está empezando a interpretar como “sé algo que tú no sabes”. No puede reprochárselo. Ésta es una pregunta que nunca le habría hecho si no hubiese pasado lo que pasó.

– Pues no, hoy no ha pasado nada raro. Lo siento.

Pero no lo siente. Ella detesta preocuparle, él lo sabe bien. Mucho le costó que le dijera qué le sucedía cuando la vio tan afectada al volver el primer día en que fue a trabajar, cinco días antes.

Dijo que a lo largo del día se había cruzado con tres horrores –¿qué?, ¿tres?, se alarmó él– uno de ellos un Bariri –¿cómo puede saber éso?, volvió a interrogarse Koga.– Los tres se le acercaron.

– ¿Qué sucedió? –la apremió él, al ver que dudaba.

Tuvo que abrazarla antes que ella se decidiera a hablar. Ella necesitaba todo su apoyo en ese momento. Le contó que a sus dedos de las manos le crecieron largas prolongaciones óseas, parecidas a espinas, en cuanto cada uno de los horrores “normales” disfrazados se le pararon enfrente, y que ella clavó esos apéndices en sus cuerpos. Ambos se quedaron muy quietos. Sólo cuando su mente se tranquilizó lo suficiente para desear terminar con aquello, los apéndices fueron reabsorbidos por su cuerpo, y los horrores se marcharon pacíficamente. Con el Bariri fue distinto. A éste le creció un bulto a la altura del estómago que atraía hacia sí algo de ella misma. Y en esta ocasión también pudo decidir cuándo terminar. En los tres casos, al acabar sintió cansancio.

Terminado el relato Koga volvió a abrazarla, más fuerte, como si quisiera impedir que Meshia se la arrebatara de nuevo.

Por lo que Kaoru le ha ido contando, por los recuerdos de Meshia que conserva y que comparte con él, y por lo que la propia Meshia le dijo, Koga ha empezado a formar su visión de la situación en la que se encuentran.

Meshia había sido, literalmente, diosa de un mundo y madre de todos sus habitantes. Su desaparición dejaba a ese mundo en una situación crítica. Los tres horrores con los que Kaoru tomó contacto ese día fueron alimentados instintivamente por ella. Que fueran tres y no uno, y las cada vez más frecuentes llamadas de los santuarios a los Caballeros Makai, indican con claridad que los horrores empiezan a invadir el mundo humano, y ésto mismo creará más portales. Aunque Kaoru diga que aún queda de Meshia lo suficiente para mantener a su mundo durante varios años, los habitantes del mundo paralelo saben que tienen que hacer cambios para poder subsistir. La purificación de la humanidad por todas sus maldades se acerca a pasos agigantados, y no será leve.

Al oir su profundo suspiro, la voz de Kaoru lo trae al presente.

– Quizá deba estudiar la forma de alimentarlos sin que me canse, y así...

– ¡De ninguna manera! –El es taxativo, y está algo confuso por la creciente facilidad de ella para adivinar sus pensamientos cuando están cerca el uno del otro.

– Pero, Koga –intenta ella hacerlo razonar– los horrores a los que he alimentado hasta ahora se han pasado todo un día sin comerse a ningún humano.

– Ésto no lo sabes.

– ¡Sí, lo sé! Aunque no quieras creerlo. Aunque... no “queramos” creerlo.

Él deja su taza de te en la mesa.

– Meshia te ha dejado mucho en herencia.

– ¿Tanto te preocupa?

– No quedó mucho de ti cuando compartíais cuerpo.

– Éso no es exacto. Imagínate a ti mismo considerando los pros y contras de una decisión que tienes que tomar. Era lo mismo. Por ejemplo, una parte de mí sabía que quería volver contigo, pero la otra parte juzgaba si era aceptable, el cómo, el cuándo y el por qué. ¿Qué argumentos podía esgrimir yo frente a alguien tan antiguo y con tantos conocimientos? Me superaba en todo, y se aprovechó de mis sentimientos, recuerdos y pensamientos para trazar sus planes. Yo no podía hacer otra cosa que entender por qué ella hacía lo que hacía.

– Y sin embargo –dice Koga– juraría que hubo unas pocas ocasiones en las que té ví o te sentí.

– Creo que Meshia bajó la guardia alguna que otra vez. Ahora que lo dices... –Se detiene, pensativa, por unos momentos– ... Sí, éso es, ya no me acordaba. –Otra de sus sonrisas enigmáticas. Tendrá que acostumbrarse a ellas.– ¿Sabes qué fue lo que la venció realmente?

– La intervención de los seres luminosos.

– Sí, pero no advertiste que allí hubo una auténtica batalla espiritual, ¿verdad?

– En efecto, una fuerza divina contra otra demoníaca.

– No exactamente. Una fuerza divina “con” otra fuerza divina.

El desconcierto en la cara de él es patente. Ella se explica.

– La naturaleza de los seres luminosos los hizo invulnerables para ella, y se dio cuenta de lo que ella habría podido ser y que no era porque dejó escapar su oportunidad. Su propio Yo divino, aislado y olvidado durante eones se despertó, sólo por un momento, pero suficiente para que Meshia sintiera la necesidad de... ¿cómo lo formuló?... “volver a casa”.

Koga piensa sobre ello. Es algo demasiado esotérico para que su corazón lo comprenda, pero su mente sí puede hacerlo. ¿Pero así, sin más?

– Así que ha “vuelto a casa”.

Kaoru niega con la cabeza.

– Apenas ha emprendido el camino. Le queda mucho que purificar.

Lo cual tranquiliza al esforzado luchador que es Koga, y pone las cosas en su sitio.

– Lo que quería decirte –prosigue ella– es que cuando le quedó claro que tú la abandonabas a los seres luminosos, Meshia comenzó a retraerse y a dejar de reprimir mi naturaleza y yo pude aprovecharme, por una vez, de sus propios conocimientos. Ponte en pie .

La mira sorprendido, pero lo hace. Ella le aparta más de la mesa y le pide que se ponga su armadura.

– ¿Por qué?

— Confía en mí.

Koga tiene que recordar que ésta es Kaoru y que puede confiar en ella. Un ejercicio mental que ha tenido que hacer varias veces los últimos días. Un breve asentimiento, coge su espada y abre la puerta interdimensional. La dorada armadura lobuna casi deslumbra bajo los últimos rayos de sol que la impactan de frente. Kaoru viene directa a ella, no pretenderá...

– ¡No la toq...!

Demasiado tarde. La muchacha pone su mano directamente sobre el sello de su cintura, pero no parece quemarle. Lo hace girar ciento ochenta grados, ante la sorpresa de Koga. Él experimenta una sacudida. Kaoru sonríe.

Ella le señala a su sombra, alargada en el suelo por el ocaso. Alas. A la armadura le han crecido dos grandes alas. El recuerda un cuadro que sólo llegó a ser realmente pintado en el mundo mágico, pero que le otorgó cierta igualdad con Meshia para lograr derrotarla. Koga está tan impresionado que permanece quieto y mudo.

– Al principio –explica ella– tendrás que activarlas o desactivarlas girando el sello, pero con el tiempo obedecerán a tu voluntad.

El prueba de retraerlas como ella ha dicho, y lo consigue. Luego se libera del metal. La cara que se revela debajo refleja su nuevo y profundo respeto por la herencia que ha recibido su amada pues, en manos de Kaoru, podría hacer mucho bien.

– No fue Meshia sinó tú, la que manipulaste la armadura antes de que os separaran. –No es una pregunta, sinó la constatación de un hecho.– Entonces, es cierto que ella las inventó para los Caballeros Makai.

– Ella creó la primera, la de Kiva, para provar su valía como aliado. En aquella época los Caballeros Makai no existían, pero los conocimientos de Kiva sobre los horrores, sobre Meshia, sobre los mundos paralelos, así como las anotaciones que dejó sobre su armadura, permanecieron aquí y ayudaron a crear y definir a los que posteriormete serían los Caballeros Makai. Además, tuvo un discípulo que no quiso seguirlo por el camino oscuro y que contribuyó mucho a ello.

– ¿Podrías volver a alterar esta armadura o cualquier otra?

Kaoru suspira.

– Se necesita una gran concentración de energía dirigida para hacerlo posible, y además no estoy segura de recordarlo todo.

– En ese momento Meshia no estaba en situación de hacer semejante despilfarro.– Y recordó el continuo drenaje a la que la sometieron los seres luminosos.

– ¡No sabes cuánta energía se necesita para mantener y controlar a todo un mundo y a tu propio destino como ella quería hacerlo! Al reconocer que lo había perdido y abandonarse, yo dejé de ser influenciada por sus puntos de vista, me encontré con todo ese excedente energético y pude hacerte un regalo. Aunque, no sabía si tendría oportunidad de enseñártelo.

Es el turno de Koga de sonreir enigmático. Su armadura desciende otra vez, ahora con el simple concurso de su mente. Extiende sus nuevas alas girando el sello. Rodea con sus brazos la cintura de Kaoru y las alas empiezan a batir. Cuando ella siente que sus pies ya no tocan el suelo, protesta.

– ¡Oye! No has practicado el aterrizaje. ¡Espera! Nos pueden ver... Los aviones... ¡El radar del aeropuerto!...

Deja de quejarse mientras el suelo queda atrás, y Gonza, que viene corriendo con un sobre rojo en una pequeña bandeja contempla, sonriendo, como la figura de la pareja sigue elevándose en el cielo del crepúsculo.

FÍN

dissabte, 25 de setembre de 2010

GARO RED REQUIEM - Full trailer



Film to be released in October, 30th.

diumenge, 12 de setembre de 2010

GARO Fanfic – Blood call, 5

  
Cap. 5: Check to the Queen


The revelations of the bright being do that the four humans’ faces darken. The main charged one looks at them with obvious contempt, as if listening and witnessing nonsenses believed by others. She does not have time to make any ironical comment, as the bright being speaks to his or her audience again.

“Do you think it is time to begin to decrease the weight that oppresses your species?”

“No doubt”, Jabi answers immediately.

Meshia’s shout echoes in the room.

“Slaves remain silent!”

Suddenly, the horrors attack the knights and Jabi, who are in absolute minority. Meshia takes advantage of the confusion to try to open the gateway of the Temple again. But she can not move. And, little by little, the horrors are falling to an unexplainable drowsiness. Then, Meshia and the four somewhat battered humans realize that there are six bright beings else over them.

But, Meshia does not surrender. She is able to open the gateway only with her mind. Then she does realize that her muscles are not the only immobilized: her whole body is completely isolated from the environment. An invisible net, but a real one, surrounds her and pins her where she remains.

A new attempt. Her body starts to grow with the power of her superior biology. She gets to absorb the net. However, the seven luminous beings begin to throw a number of strands of purple light that drain her energy, slowly. A burst of red light fills the room due to the sudden glow by Meshia’s body, but decreases in intensity until it disappears. Shortly after, she returns to the human size and falls to the floor, overcome by exhaustion.

“Kaoru!”

Kouga, who had listened with great interest the exposure by the floating being, and hopes to escape from the dreadful fate that would be imposed by Meshia, is very surprised to be able to get the growing fear from the one who wants him so badly. He gets up on the platform of the altar, next to her, and tries to help her up, but the bright fibers continue working.

“Stop it”, he tells to his unexpected saviors.

“Stay away from her, don’t be crazy!” Tsubasa shouts, rising also until the couple is.

But Kouga does not listen. He only has eyes for the smile she does to him. Kaoru’s drained smile. He has no illusions: he knows that both of them remain as a single being, but she also knows he is the only one whom she can expect some help now.

“The gateway is open”, she whispers, “help me to cross over”.

“How?”

“Cut the strands with your sword”.

“My sword was forged to deal with some very different energies. It won’t work”.

“I know”. She takes his face betweem her hands and kisses him briefly. “But now I've seen that, despite everything, you still love me and would do everything for me”.

“You don’tt understand anything about love”. His voice is as sad as decisive.

“Thanks to Kaoru I’m remembering. I knew a lot of love. It was ubiquitous when I was serving in this temple”.

“So, how could you forget it?”

“I didn’t even notice”.

“You gave your back to it consciously, Emersie”, one of the luminous beings interrupts. “When you tried to convince your daughter to contiue your work of destruction in our world, and she refused. Her soul remained untouched, and you wanted to understand it as a betrayal to your person. Then you got aware of the ego by the first time, which won over you. Since then you're just an ego, do not fool yourself”.

“Stop talking about the past”, she concludes it, ignoring her ethereal accuser and looking at Kouga. “You can not let them kill me, you know”.

He feels a hand resting on his shoulder firmly.

“Don’t listen to her anymore”, Tsubasa says. “ She only cares about her own skin, and won’t hesitate to sacrify you. She isn’t Kaoru.”

Kouga glances to him. He knows it's useless to say to him she is.

“I know she’d sacrifice me”, he replies, “but not as the way you think”.

He gets up and speaks to the seven floating beings.

“What will you do with her?”

“The blood of both of them has been locked in a way that it will not be possible to separate them until they die”, one of them replies. “Until then, we will proceed with another type of surgery. We will wrest Emersie’s soul from Kaoru’s body and will separate as much of her mind as possible. We will disable as much of Meshia’s genetic contributions as Kaoru’s body could operate as an integral being. Then, to avoid the undesirable effects of which remained within her etereal bodies shall be submitted to the Transmuting Fire”.

The silence that follows is soon interrupted by Jabi.

“Can you do all that?”

“With your help, we can. Emersie knows it is possible”.

“What are going to be the consequences for Kaoru?” Kouga says.

“The risk is great. Another reason why we need your help is that, as you all are of the same species and similar vibration than her, you will adapt our energy flow to one tolerable by her. Still, the process is complicated and some things may fail. Even, if all goes well, some consequences from the fussion will remain”.

Definitely, Kouga finally admits, Kaoru has disappeared. In the best case she will be changed. Should we go ahead with the plan? Would not it be better to release both of them? He looks at the woman lying half with deep compassion and, again, lows at her side.

She grabs the lapel of his coat to try to be more right.

“I want to live!” Her request is barely a whisper. “The gateway is open: you just have to raise your arm in the air while my mind helps, and we’ll be safe on the other side!” The tightening in his eyes makes her to change tactics. “You don’t know what I can do for you: the armor of the Makai Knights are my invention. I’ll give you a power like you never had!”

“I don’t hear Kaoru anymore” the knight says coldly, “your anxiety has banished her, and this will continue if I do what you say”.

“That's not true! We both just want what rightfully belongs to us: life. I offer all I have in order to survive, it’s so surprising? I never had to negotiate with anyone, but now I have to do it and I do it. What I'm offering is leaving me intact, and makes no sense to think that afterwards I’ll break my word. You don’t want we to live together? Oh, come on, what do you think it meant when I went looking for you at home? Meshia doesn’t need you, but Kaoru does!"

He attempts not forgetting that she wants just to increase his doubts to escape her fate. He remember that Kaoru once asked him to kill her because she would not cause troubles to him. Kaoru has fled. She has very little chance to develop as a human beings with Meshia there. The less of her, the more chances to Kaoru. He turns towards the luminous beings, getting on feet.

“What are we going to do?”

“No!”

The cry by the unhappy one can be heard clearly. She grabs his leg in desperation. Kouga looks at her back, unable to hide his uneasiness. Those beautiful and pleading eyes, the risk her to die, to know that whatever happed he will lose her. Although he feels his heart breaking, he understands that he only can hope saving her soul.

“We need your power of Makai Knights” one of the bright outsiders replies. “Call on your armor and the Madou Fire. Move to the platform surounding her. Jabi, you should be able to make those three fires to become a triangle, and maintain it. If everything gets well, the triangle will become a prism and will lock Emersie whithin. Jabi, seeks to maintain the integrity of that cage: note that there will be some variations about the intensity, quality and type of energy, as required. Knights, this will require from you to be able to withstand these energies, and someone may feel to be failed. You must keep you unharmed”.

“Sir”, Rei adds, “I guess you know that our armor has a limited time of use”.

“In normal circumstances, it has. The energies that we are going to use are divine, and they counteract the demonic nature of the armors”.

“Then” Jabi asks, “would it not be better to avoid them?”

“Your human bodies would succumb to their intensity. That is why you, Jabi, can not stand with them and have another mission”.

Rei and Jabi join Kouga and Tsubasa on the altar. Kouga, who as the luminous being talked had noticed that Meshia grabbed his leg more and more weakly, parts from her. All three knights are at their place. Jabi is the outside of the triangle to be. The men invoke their armor, which fit.

From the froor, the woman in the center raises her arms to Kouga, as if was calling him at her side. Almost immediately he feels as though something heavy beats hard and almost knocks him down, and his armor begins to vibrate. By the time Rei can immobilize her arm, the vibration is almost finished.

She smiles. Kaoru’s smile.

“What hav’you done to me?” the alarmed and angry Kouga asks.

“A gift,” she says, enigmatically.

“Nothing affecting your immediate task” the floating beings involve. “Do not worry”.

This is not an explanation convincing to any of the human being there. The lightning outsiders accept to explain them.

“Kouga, Meshia destroyed a world and must bear the consequences. Similarly, Kaoru and you have chosen you to each other: she with all her circumstances and nature, and you with all yours. Doing so,  both of you have created your own destiny”.

“ Do you mean” Kouga asks, “that is Kaoru’s fate of having become Meshia?”

“Believing in fate is reassuring because you are acquitted of anything”  the incorporeal being answers, “but the more you let in the hands of any external factor, you will have less power to influence anything, not even in your own life. You know that, Kouga, you always used your power to overcome the most extreme circumstances. Why believing that Kaoru has used her own power is so hard for you?”

“I do not think she was aware of that”.

“Your world is like it is because you humans use your power without knowing it”.

Jabi gets close to Kouga and tells him about the ear:

“I'm afraid it was a ploy to make you doubt by Meshia. I see nothing rare in your armor”.

“So, she sent only kinetic energy”.

She sighs.

“Really, I don’t know what she has sent. Her knowledge is unknown to me. Everything in her is strange”.

Kouga agrees that nothing can be done. So he decides to believe that Kaoru has interfered and there will not be bad consequences.

“We wear the armor and time runs”, he decides at last, and aloud: “Let’s begin”.

“Knights”, one of the floating beings says “ignite the fire. Jabi, you can begin to combine them as they have done”.

As soon as the three fire are mixed, each of the seven beings send down a green ray into the newly formed triangle of light, increasing its intensity and its tinging it. Meanwhile, three softer beams –blue, yellow and pink– part from one of the beings to Jabi.

A scream of pure terror tells Kouga that Kaoru is fully aware of what is going to happen, and he doubts. Jabi and realizes and warns him.

Shortly after the cage was closed and light flooded inside, a increased green beam coincides with a piercing scream by torture. Kouga loses some of its determination.

“Kouga!” Jabi shouts frightening. “Please!”

He does not realize it, but she does: another triple beam blue, yellow and pink, descended to him and slowly regains his strength, and screams no longer affect his work.

The light blue replaces green in this treatment. Meshia stops screaming. Then, pink light remains and, finally, a violet one. None of them know when the victim fell into unconsciousness.

*   *   *

The room is dark. The light beings have disappeared. Also the asleep horrors that filled the room. And the gate of the temple is closed.

Jabi is sitting on her knees, hands flat on the floor, panting.

The three men, already without their armor, are also looking for strong support of the floor in different forms. Rei grabs his stomach as if to vomit. Tsubasa seems to be crushing his head with his own hands. Kouga tries to contain the terrible stinging feeling within his heart.

In their midst, the lone figure of Kaoru remains, unconscious, and finally, her face calmed.

Nobody knows how much time has passed, but they do not care. One by one, the four ones are falling victim to a restful sleep.