diumenge, 8 de maig de 2011

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 3 (2)

 
Cap. 3: Decidiendo el futuro (parte 2)

En Kantai, la gran sacerdotisa Garai, Jabi y Tsubasa no lo tienen nada fácil para contener a Koga, que ha venido a pedir su ayuda. Está fuera de sí, él lo sabe, pero contrariamente a su naturaleza, no quiere recuperar el control. Así no tiene que enfrentarse a su fracaso en proteger a Kaoru. Otra vez.

Al ser imposible hablar con él, Tsubasa opta por golpearle fuerte y de improviso en la espalda con el lado liso de su arma, lanzándolo hacia delante y derrumbándolo sobre la mesa. El agredido sólo puede gritarle “¡traidor!” al que lo tiene inmovilizado entre la superficie de la mesa y su arma, la cual le apunta a la nuca. Y antes de que puediera idear la forma de liberarse, Jabi le arroja a la cabeza la fría agua de un cubo. Ésto lo calma.

Después, empapado y taciturno, se sienta en un taburete y simula escuchar lo que le dicen, mientras el torbellino que ha desaparecido en el exterior se instala en su corazón. Un torbellino de autoreproche. Y de arrepentimiento por el espectáculo indigno que acaba de ofrecer a sus compañeros. Se da cuenta que no podrá pensar con claridad hasta que concentre sus atención en algo.

Kaoru.

Irá al mundo de los horrores. Y tiene que ser ahora, antes de que los monstruos lleguen demasiado lejos con sus planes. Usará todos sus recursos para liberarla. Cuenta con el caballo Maten, con sus alas (las que le dio ella), su espada hipertransformable, y se las arreglará para forzar la conversión de Garo hasta alcanzar el poder que le diera la Noche Blanca. No sabe cómo, pero lo hará.

–Jabi –habla por fin–, ábreme el Templo de las Tinieblas.

–¿Vas a ir solo? –interviene la anciana Garai.

–Sí, si es necesario.

–¿Has pensado siquiera en que se te necesita en este mundo con urgencia? –añade Jabi, sin verdadera intención de ser mordaz.

Koga no la mira para que no vea su culpabilidad. Sólo acierta a hablar impulsado por su dolor.

–Tengo que hacerlo.

Garai sacude su cabeza levemente, mientras murmura:

–Esto no está bien...

El imputado apenas la ha oído, aunque lo suficiente como para incrementar su autocensura hasta el punto que le duele demasiado, y empieza a temer que si siguen haciendo comentarios de este tipo su resolución flaquee. Su juramento es con toda la Humanidad, no sólo con una persona, pero no puede perder a Kaoru ahora.