dissabte, 20 de novembre de 2010

GARO Fanfic - Cuestión de supervivencia, 1 (3)


   
Cap. 1: Acecho (parte 3)


Quiso la suerte, o el infortunio, que Koga se halle presente cuando los dos médicos llegan a la mansión. Aunque ya ha terminado de comer, y en consecuencia es más accesible de lo normal, no le gusta nada la forma en que ambos visitantes miran a Kaoru.

A veces Kaoru maldecía su creciente facilidad para adivinar los pensamientos de su hombre. No puede sinó contemplarlo ahí, sentado con una pierna cruzada sobre una rodilla y ambas manos agarradas a los brazos del sillón, y rogar que no eche a los médicos a patadas. Cuando el doctor Shimizu empieza a aludir a la estancia que ella hizo en el hospital a raiz de haber sido infectada, cree que va a levantarse y a irse, pero se contiene para no dejarla sola a ella.

  Déjeme decirle, señora Saejima –añade el doctor Shimizu– que nos sorprende mucho que siga viva.

Koga reprime un exabrupto, pero sus ojos son muy elocuentes.

  ¿Saben ustedes –prosigue el médio, ignorándolo– que todos cuantos han sufrido este tipo de lesiones han muerto o están a punto de hacerlo?

Su silencio deliberado sólo sirve para propiciar la rápida respuesta de Koga.

  Hice bien en apartarla de gente tan incompetente.

El médico más joven se siente impresionado por tan bochornosa franqueza, pero la mirada del doctor Shimizu es excéptica. Y dura.

  Puesto que usted sabe tanto –replica éste al dueño de la casa– quizá pueda decirnos qué causó esa terrible herida.

  Lo saben perfectamente: fue un animal.

  Debe tratarse de una especie desconocida –el médico insiste.

Kaoru interviene.

  ¿Cómo puede decir ésto? Cada día se descubren nuevas especies de animales y de plantas. Sólo hay que encontrar la que necesita.

El médico no se rinde.

 –  Un microbio letal ha infectado a muchas personas, y a éstas las contagiaron otras o bien animales muy diversos. Necesitamos hacerle pruebas, señora, para encontrar la causa de su curación y aplicarla a los que aún viven.

Si el doctor Shimizu fuese telépata se habría sentido abrumado por las fuertes protestas mentales procedentes de la pareja. Los pensamientos de Koga iban a la par que los de ella en este asunto: nunca volvería a ponerse en manos de médicos. No quieren ni pensar en lo que encontrarían en su cuerpo y en su sangre si los estudiaran.

El incómodo y refractario silencio que siguió a la petición del visitante hizo que éste se levantara de su sillón, lo cual imitó su acompañante.

  No se preocupen, ya nos vamos. Pero háganse esta pregunta: a medida que se exienda la epidemia, ¿podrán sopotarse a sí mismos por no haber hecho nada? ¿Qué derecho tienen a llamarse humanos cuando les es indiferente el destino de los demás?

Kaoru se vuelve hacia Koga. Lo siente a punto de explotar. ¿Cómo puede ese médico lanzar tales acusaciones contra alguien que ha consagrado su vida a la supervivencia de la humanidad?

¡Me importa un cuerno lo que piense! –le replica Koga de no muy buenas maneras–. No merece otra respuesta.

Ambos pares de ojos se encuentran, y luchan. La joven posa su mano en el brazo de su marido para distraerlo, mientras se dirige al pobre médico que no sabe dónde se mete.

  Doctor, por favor, no interprete ésto como una negativa a...

¿Ah no? –la interrumpe el aludido con brusquedad–. ¿Cómo debería tomarlo, entonces?

  Como una oportunidad para hacer un descubrimiento aún mayor. Cuando lo haya conseguido, yo seguiré estando aquí.

Koga la mira de reojo. ¿Acaso ella piensa en poner al descubierto el mundo Makai?

Pero la críptica respuesta de ella no complace al médico.

  No sé a qué está jugando, señora, pero quizá cuando termine no quedará nadie dispuesto a escucharla.

Ella baja sus ojos, avergonzada.

No deje de investigar. Pero si se limita a encerrarse en su laboratorio sólo verá una pequeña parte del cuadro. Lo siento, no puedo decirle nada más.

   ¿No puede, o no quiere?

   Ha llegado el momento de que se vaya. –Koga se ha puesto en pie antes de que Kaoru tenga oportunidad de decir algo más.

Oficialmente expulsados, los dos médicos siguen al mayordomo hasta la puerta. Pero antes de dejar la sala, justo en el umbral, el doctor Shimizu detiene su marcha y clava su mirada en la pareja.

  Quiero que sepan que no voy a darme por vencido –dicho lo cual los pierde de vista.

Tras su marcha Kaoru y su marido se miran, a cuál más preocupado. A los dos les han tocado las palabras del médico. Pero saben que si Kaoru obedece nunca saldrá del hospital, y sin garantía de que encuentren el antídoto que buscan. Por no hablar del montón de preguntas que se les harán y que no podrán responder. ¿Cómo decir que los humanos son tan culpables  de la presencia de los horrores  como de la ya evidente destrucción ecológica del planeta? Sobre todo, ¿cómo decir que la cosa va a ir a peor? Pero, de alguna manera, habrá que empezar a preparar a la humanidad para lo que se avecina.

La gran ventaja de su  gran empatía con Koga es que ahora Kaoru ya no se siente incómoda cuando él reacciona callándose o yéndose. Su mente le ha dicho todo lo que necesita saber y puede actuar en consecuencia. Sin embargo, ahora él se acerca a ella y la abraza, de improviso, como si pretendiera protegerla de lo que está por venir. Ella misma le corresponde, tratando de protegerlo a él.

  Tenemos que hacer algo –le dice ella, con media boca cubierta por el hombro de él.

El no dice nada, pero Kaoru lo siente ponderar la posibilidad de convocar una reunión Makai de urgencia.

   Sí, hazlo.

Koga aparta su cabeza para mirarla. No le gusta que ella lea sus pensamientos sin su consentimiento. Por éso Kaoru intenta no hacerlo evidente, pero ¡maldición! ahora se le ha escapado. Por enésima vez él trata de acordarse de que es una suerte que esta habilidad la tenga sólo ella, y que puede sentirse tranquilo. Renuente consigo mismo, su cabeza se mueve en un único y tenue asentimiento.

dimarts, 16 de novembre de 2010

GARO fanfic - A suvival affair, 1 (2)

   
Chap. 1: Stalk (Part 2)


“Here is the answer”.

Dr. Shimizu jerks in his hand a sheet just snatched away from the printer, while moves his piercing eyes over each of his colleagues, sitting around the conference table.

“Doctor Ongawa” says to one of them, “you were almost forced to discharge this patient, despite showing no signs of recovery, isn’t it?”

“Why do you think” replies the aforementioned one “she has not died, too?”

“She has not been admitted to any hospital again. I consulted to my friends at other hospitals, but none of them has received anyone with that name”.

“I am not surprised” Dr. Ongawa says. “You should have seen her husband, boyfriend or whatever. Sure he was one among those fans of witch medicines. I bet now he is crying at her grave. Poor girl!” he concludes, shaking his head.

Then, Dr. Shimizu leves the record on hand on the table. As if thinking aloud, he says:

“I was so worried about this case that I managed to get a confident whithin the city council, who is aware of the death registry. And, no data”. He focuses back to the infectious disease service doctors. “I must insist: Kaoru Mitsuki is alive. She was the first one infected, so she knows the cause. Maybe her boyfriend knows the treatment”.

He sights his colleagues again.

“We must get Miss Mitsuki to be subjected to the tests to know how she healed. We have to achieve the Ministry to ordain the epidemic alert”.

Another doctor smiles in disbelief.

“An epidemy? No one has shown that an infected one had spread it to no one”.

“Yet” another doctor replies “everyone were assaulted or torn by a person or an animal, fantasy left aside”.

A soft laughter runs through the table. All of them remember the story of the huge poodle or the squirrel as big as a bear. Although they did not mentioned that the forensics confirmed such an authorship, regardless of the size.

*   *   *

“ ... And beekeepers are baffled by the progressive death of their bees. What rare disease is leaving our stores without honey, natural wax, and any of the products by these animals?”

The curiosity of this news makes Gonza to leave momentarily quiet the meal and the vegetables literally in his hand, while the TV screen shows a beehive, and no insects buzzing around.

“We do not know if they die”, says a beekeeper to the camera. “No bodies. They simply disappear, as if they taken away by the wind”.

Gonza reminds he has got honey for a whole year and stops worrying. Surely whe he needed it again, the problem will be already solved. He focusses again on the preparation of the tempura”.

“The mysterious plague” the TV journalist goes on, “has begun almost simultaneously in different parts of the archipelago, denying the possibility of a single focus. So, is there anyone deliberately spreading it?”

Kaoru enters into the kitchen and heads for the china cabinet.

“Wait a moment, my lady”, Gonza warns her “the dishes are there, next to the sink. I have not had time to put it there this afternoon”.

The girl takes them to the dining room for dinner.

“We have taken some samples to the lab”, another beekeeper says on the screen, but there they have assured us that bees are healthy”.

A reflex makes Kaoru to watch the television. And she remains there, stunned. But she recovers soon and goes on with her work. The butler asks himself why, suddenly, he has the feeling that has appeared a horror.

dissabte, 13 de novembre de 2010

GARO Fanfic - Blood call

This story is the second part of the tetralogy The Temple of Darkness.

This fanfic is placed seven months after The exiled's return.


Introduction: Kaoru's pregnancy is used by a group of horrors  to design a new destiny to her. So, Kouga will be her first prey.

Chapters:
  1. Descent into Hell
  2. Facing the truth
  3. Queen's return
  4. Who is Meshia?
  5. Check to the Queen
  6. Remainings

divendres, 12 de novembre de 2010

GARO Red Requiem - The fist review!

Al least I found a review of the Red Requiem!

Thanks to the blog ichigoxrenji

It does not seem much attractive to me... Do you agree?

dissabte, 6 de novembre de 2010

GARO fanfic - La llamada de la sangre

Esta narración es la segunda parte de la tetralogía El Templo de las Tinieblas.

Este fanfic se halla emplazado siete meses después de El regreso de los exiliados.


Introducción: Aprovechando el embarazo de Kaoru, un grupo de horrores traza un nuevo destino para ella, y Koga será su primera víctima.

Capítulos:
  1. Descenso al infierno.
  2. Enfrentándose a la verdad.
  3. El regreso de la Reina.
  4. ¿Quién es Meshia?
  5. Jaque a la Reina.
  6. Permanencias.

GARO fanfic - Cuestión de supervivencia, 1 (2)

      
Cap. 1: Acecho (parte 2)


– Aquí está la respuesta.

El doctor Shimizu sacude en su mano un papel que acaba de arrancar de la impresora, mientras pasea sus penetrantes ojos por los de cada uno de sus colegas sentados alrededor de la mesa de reuniones.

– Doctor Ongawa –dice a uno de ellos–, usted fue prácticamente obligado a dar de alta a esta paciente, a pesar de que no mostraba signos de recuperación, ¿no es cierto?

– ¿Qué le hace pensar –replica el aludido– que no ha muerto también?

– Que no ha vuelto a internarse. He consultado con amigos míos en otros hospitales, sin que ninguno de ellos haya tratado a nadie con ese nombre.

– No me sorprende –comenta el doctor Ongawa–. Tendrían que haber visto a su marido, novio o lo que fuera. Seguro que era uno de esos fanáticos de los remedios de brujas. Apuesto que ahora está llorando ante su tumba. ¡Pobre chica! –concluye, negando con la cabeza.

A continuación, el doctor Shimizu deja en la mesa el expediente ique tiene en la mano. Como pensando en voz alta, dice:

– Me preocupa tanto el caso que he conseguido que una persona del ayuntamiento esté pendiente del registro de defunciones. Y nada. —Vuelve a concertrarse en los médicos del servicio de enfermedades infecciosas–. Insisto: Kaoru Mitsuki está viva. Fue la primera infectada, y por éso conoce su fuente. Quizá su novio conoce la cura, a fin de cuentas.

Vuelve a repasar a sus colegas.

– Hay que conseguir que la señorita Mitsuki se someta a las pruebas y saber cómo se ha curado. Hay que hacer que el Ministerio decrete la alerta de epidemia.

Otro médico sonríe, incrédulo.

– ¿Epidemia? No se ha demostrado que infectado alguno haya contagiado a nadie.

– Sin embargo –replica otro– todos fueron agredidos o desgarrados por una persona o un animal, fantasías a parte.

Suaves risas recorren la mesa. Todos recuerdan el cuento del enorme caniche o de la ardilla tan grande como un oso. Aunque no se dignaron a mencionar que los forenses confirmaron tal autoría, prescindiendo del tamaño.

*   *   *

– ... Y los apicultores están desconcertados por la muerte progresiva de sus abejas. ¿Qué extraña enfermedad está dejando nuestras tiendas sin miel, sin cera natural, sin ninguno de los productos que fabrican estos animales?

La curiosidad de la noticia hace que Gonza deje momentáneamente tranquilas la harina y las verduras que tiene literalmente entre manos, mientras en la pantalla del televisor aparece la imagen de una colmena, sin insectos revoloteando a su alrededor.

– No sabemos si se mueren –dice un apicultor a la cámara–. No hay cadáveres. Símplemente, desaparecen, como si se las llevara el viento.

Gonza recuerda que tiene miel para todo un año y deja de preocuparse. Seguro que para cuando vuelva a necesitar, el problema ya estará resuelto. Vuelve a concentrarse en la elaboración del tempura.

– La misteriosa plaga –continua el periodista de la tele– ha comenzado casi simultáneamente en distintos puntos del archipiélago, negando la posibilidad de un sólo foco. Entonces, ¿hay alguien extendiéndola deliberadamente?

Kaoru entra en la cocina y se dirige al armario de la vajilla.

– Espere, señora –le advierte Gonza–, los platos están ahí, al lado del fregadero, no he tenido tiempo de guardarlos esta tarde.

La joven los recoge y se dispone a llevarlos al comedor para la cena.

– Hemos llevado a algunos ejemplares al laboratorio –dice otro apicultor en la pantalla–, pero nos han asegurado que están sanos.

Un movimiento reflejo hace a Kaoru mirar la televisión. Y se queda ahí, pasmada. Pero se recupera pronto y continua con su tarea. El mayordomo se pregunta por qué, de repente, al verla a ella así, tiene la sensación de que ha aparecido un horror.

dimarts, 2 de novembre de 2010

GARO Fanfic – A survival affair, 1 (1)

This fic begins about seven or eight months after ending of Blood Call.



Chap. 1: Stalk (Part 1)


Kaoru gets out from her slumber when she heard a noise. Kouga has returned. And about time too, it's almost five in the morning.

She waits for him for a while. Nothing. Intrigued, she gets up from the bed and goes downstairs. He has settled in the sofa, fully clothed, shoes and coat as well.

She turns on the light. He tightens his eyelids as a protest, before to open his eyes. Those dark circles under there... He has spent the whole day and night chasing horrors, and there are already ten days. He needs a break, but it is a taboo subject, and she chooses to say nothing about. She approaches the sofa and he sits to make room to her.

“Why don’t you come to bed?” she says.

“Why?” Kouga answers dully.

“Even if only for an hour, you should to try relaxing. Come on, go upstairs”. She puts her hands on her hips. “And, I won’t take a NO for an answer”.

A hint of a smile of his, followed of he to his feet, get Kaoru satisfied. A nice change. The last few days he had a very bad mood, and apparently, now he is too tired even for that.

Upstairs, she aims to help him to undress, but he rejects her. She makes him to lie on bed face down, and then she massages his back. Kouga purrs gently, before becoming deeply asleep. It is a good sign, he is again comfortable before her, his thoughts do not worry about her. But for he does not like at all the horrors feed themselves from her... But Kaoru gives no option to choose. No, if the Makai Knights no longer are enough to keep them at bay.

She lies beside him, covers both bodies with the quilt and watches his face, which would be beautiful if it was not so uptight. She places her finger between his eyebrows and keeps it there until it relaxes. Then she strokes his head, very slowly, as if unwilling ofdishevelled, but she somehow wants to show how much she needs him, how much she suffers in seeing him so exhausted, and with so little hope that things will change.

Before she can go back to sleep, his well trained biological clock wakes up Kouga, just in time for his morning training session. She wonders if he could finish it, especially if he will have time to have breakfast. He can remain some days without sleepping, but he can not spare many meals, and lately he has been forced to avoid six ones.

As Kouga walks determined to the training room, she goes to the kitchen, where she learns from Gonza how to prepare some decent and nutritious breakfast. The butler remains still, with the old coffee pot half-closed between his hands, watching the television.

“What is it?” she asks.

“A man has been teared off an arm by a bite”. His voice does not hide his concern. “Too long ago we had no evidence of the Bariri horrors... aside the experiences you notify to us, ma'am. Why they shows themselves now?”

Kaoru makes a slight sigh.

“Opposite to the usual horrors, the Bariri doesn’t like much human flesh. Usually they only make some small attacks: a puncture, cut, to sink a fang as maximum, just to get some few drops of blood and to copy the fellow. They realized that if they call our attention they can be located. I think that specific horror hasn’t found another way of feeding itself”.

As Gonza returns to the task of closing the coffee pot, Kaoru's heart contracts. That horror only has eaten one arm. When survival needs make Bariri to change their diet, the world will become a battleground between species. Only she is still able to perceive disguised Bariris as she feels a magnetic pull, but they have to find a less personal way to identify them.